Un viudo de California (EEUU) presentó una demanda civil contra McDonald’s y dos operadores franquiciatarios, alegando que los empleados del restaurante no hicieron nada para auxiliar a su esposa durante un ataque mortal ocurrido en el drive-thru (autoservicio) de una sucursal en Boyle Heights, en Los Ángeles.
De acuerdo con Law & Crime y otros medios locales, José Juan Rangel, de 75 años, sostiene que el personal de McDonald’s observó cómo un hombre sin hogar agredía a la pareja sin intervenir ni llamar a los servicios de emergencia, pese a que el comportamiento del agresor habría sido evidente minutos antes del incidente.
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La querella, presentada el 8 de enero en la Corte Superior del condado de Los Ángeles, detalla que la víctima, María Vargas Luna, de 58 años, sufrió lesiones cerebrales catastróficas tras ser empujada violentamente al suelo por Charles Cornelius Green Jr., un individuo descrito como un “vagabundo conocido” por los trabajadores del local.
Según el documento, Green había estado merodeando por el área durante al menos 10 minutos, pidiendo dinero a los clientes y mostrando señales de conducta errática que, según la demanda, debieron alertar al personal.
«NO LLAMARON A LA POLICÍA»
Uno de los puntos centrales del caso es la presunta inacción de los empleados, quienes, de acuerdo con la denuncia, no llamaron a la policía ni solicitaron asistencia médica mientras el ataque ocurría “a plena vista”.
La demanda sostiene que, aun sin un guardia de seguridad en el lugar, el personal tenía el deber de actuar de manera razonable ante un riesgo evidente.
Luna fue trasladada a un hospital, donde permaneció conectada a soporte vital durante meses antes de fallecer por las lesiones sufridas.

El documento judicial también subraya que la sucursal tenía un historial significativo de incidentes violentos. Entre 2020 y marzo de 2024, el Departamento de Policía de Los Ángeles habría respondido a 132 llamados. Todos relacionados con actividades delictivas o agresiones en ese mismo restaurante, lo que, según la demanda, ponía a los operadores en conocimiento de un riesgo persistente.
Aun así, la querella afirma que no se implementaron medidas de seguridad adicionales ni se contrató vigilancia. Se indicó que dicha situación permitió que Green permaneciera en la propiedad sin restricciones.
¿QUÉ MÁS SE SABE SOBRE EL AGRESOR?
Tras el ataque, Green enfrentó cargos por agresión grave. Aunque la fiscalía retiró la acusación de felonía al considerar que la caída de Luna fue accidental. Esto generó críticas de la familia hacia el entonces fiscal de distrito George Gascón.
Green fue posteriormente puesto en libertad bajo su propia responsabilidad y el caso sigue sin resolverse.
¿QUÉ DICE MCDONALD’S?
McDonald’s, por su parte, expresó condolencias a los Rangel, pero negó las acusaciones, asegurando que responderá por las vías legales correspondientes.
«Nos solidarizamos con el Sr. Rangel y su familia tras este trágico incidente. Somos una empresa familiar profundamente comprometida con la seguridad de la comunidad local. Si bien no podemos hacer más comentarios en este momento debido al litigio en curso, no creemos que los hechos respalden estas afirmaciones. Responderemos en su totalidad a través de los canales legales correspondientes», declaró Dean Sánchez, propietario y operador del restaurante McDonald’s.

