El expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton aceptaron testificar ante la Cámara de Representantes en el marco de la investigación sobre el caso Jeffrey Epstein.
La decisión llegó este lunes, 2 de febrero, tras meses de resistencia a cumplir con las citaciones emitidas por el Comité de Supervisión y Reforma, aunque el presidente del panel, el republicano James Comer, advirtió que no existe un acuerdo formalizado por escrito.
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La aceptación de los Clinton se produjo en un momento crítico, cuando la Cámara avanzaba hacia una posible votación de desacato, un escenario sin precedentes para un exmandatario estadounidense.
Según reveló el propio legislador, los abogados de la pareja enviaron un correo electrónico al personal del comité asegurando que ambos estaban dispuestos a comparecer en fechas mutuamente acordadas.
Sin embargo, Comer insistió en que la oferta debía concretarse bajo los términos establecidos por la comisión. De esta manera, rechazó propuestas alternativas como una entrevista transcrita para Bill Clinton o una declaración jurada para Hillary Clinton.
Las negociaciones se desarrollaron en paralelo al avance de las resoluciones de desacato en la Comisión de Reglas de la Cámara, que finalmente decidió aplazar su votación mientras continuaban las conversaciones.

POSIBLE DESACATO
Lo cierto, es que la posibilidad de que el Congreso declarara en desacato a un expresidente —algo nunca antes ocurrido— marcó un punto de inflexión en la disputa.
Incluso algunos demócratas del comité se sumaron al apoyo republicano para exigir mayor transparencia en la investigación sobre Epstein, con nueve de ellos respaldando los cargos de desacato criminal y tres votando a favor de avanzar específicamente contra Hillary Clinton.
LOS CLINTON Y EPSTEIN
El trasfondo político del caso volvió a poner en el centro la relación de Bill Clinton con Epstein, un vínculo documentado desde finales de los años noventa y que los republicanos han utilizado como argumento para profundizar la pesquisa.
Aunque el expresidente no ha sido acusado de ningún delito relacionado con Epstein, su nombre ha reaparecido con fuerza tras las recientes publicaciones de los archivos.
Los Clinton, por su parte, han acusado a Comer de politizar la investigación y de ignorar la responsabilidad del Departamento de Justicia en los retrasos en la publicación de los registros del caso.
En tanto, líderes demócratas como Hakeem Jeffries criticaron la estrategia republicana, calificando el proceso como una “farsa” y evitando comprometerse a bloquear las resoluciones de desacato.
“No quieren una entrevista seria, quieren una farsa”, dijo Jeffries.
¿POR QUÉ SE NEGABAN LOS CLINTON?
En una carta de ocho páginas enviada al comité, los abogados de los Clinton afirmaron que sus clientes ya habían entregado voluntariamente la información limitada que poseen sobre Epstein y su colaboradora Ghislaine Maxwell.
Argumentaron además que las citaciones son “inválidas”, “legalmente inaplicables” y carentes de un propósito legislativo legítimo, calificando el esfuerzo del comité como una violación de la separación de poderes.
En otra misiva, firmada directamente por los Clinton, señalaron que otros exfuncionarios citados —incluidos exfiscales generales y exdirectores del FBI— tampoco fueron obligados a declarar.
En concreto, los Clinton acusaron al comité de actuar con motivaciones políticas, asegurando que la investigación busca castigar a adversarios y proteger a aliados.
También denunciaron que el proceso forma parte de una estrategia para avergonzar a figuras demócratas, especialmente después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, instara al Departamento de Justicia a publicar cualquier material relacionado con Epstein que mencionara a miembros de su partido.

