La dura confesión de Eugenio Suárez sobre vivir en Estados Unidos tras ganar el Clásico Mundial de Béisbol

Luis Alfredo Ledezma
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El héroe venezolano del Clásico Mundial de Béisbol, Eugenio Suárez, dice que tiene "miedo" de vivir en Estados Unidos / Archivo

La figura venezolana del Clásico Mundial de Béisbol 2026, Eugenio Suárez, vive un momento de los mejores de su carrera, aunque confesó que siente «presión» de vivir en Estados Unidos por el incremento en las calles de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).   

Tras convertirse en héroe nacional al conectar el doblete decisivo que selló la histórica victoria de Venezuela 3-2 sobre Estados Unidos, el antesalista confesó que teme vivir en el país donde juega profesionalmente.  

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A pesar de ser residente legal, aseguró que el clima migratorio se ha vuelto tan hostil que incluso él, una estrella de Grandes Ligas, siente que podría ser detenido en cualquier momento. 

«Este país te da la oportunidad de cambiar tu vida», dijo Suárez, en declaraciones citadas por Mirror.  

«Y ahora sientes presión. Ahora sientes miedo porque no sabes qué va a pasar si vas conduciendo por la autopista y alguien te detiene. Incluso si eres ciudadano», agregó. 

Y continuó: «Soy residente de aquí, pero aun así tengo miedo porque uno no sabe. Estamos preocupados». 

Suárez, incluso reveló que su proceso de ciudadanía estadounidense fue cancelado en diciembre sin mayor explicación. Su esposa, también venezolana, sí logró completarlo.  

«Lo cerraron todo, así que no pude hacerlo. Por lo de Venezuela», lamentó. Aunque asegura respetar la decisión, admite que la incertidumbre lo acompaña incluso en situaciones cotidianas, como conducir por la autopista. 

EL MIEDO NO ES INFUNDADO  

El año pasado, agentes del ICE se presentaron en dos ocasiones en el Dodger Stadium, generando alarma entre jugadores y aficionados.  

«Nos quedamos todos desconcertados», recordó Dave Roberts, mánager de los Dodgers. Para muchos peloteros, el estadio —su lugar de trabajo— dejó de sentirse como un espacio seguro.  

De hecho, Miguel Rojas, también venezolano, explicó que él y otros jugadores latinos sienten la misma vulnerabilidad que las comunidades migrantes que los rodean. «Cuando se apagan las luces, yo también soy inmigrante», dijo. 

«(La ciudad tiene) una gran población de mexicanos, gente de Guatemala, gente de Honduras», señaló Rojas a The New York Times. «Y al igual que ellos, vinimos aquí como inmigrantes, para trabajar y perseguir un sueño», acotó.  

«Y en cuanto termina el partido y se apagan las luces, cuando subo a mi coche y conduzco hasta mi casa, yo también soy inmigrante. Estoy aquí con mi tarjeta de residencia y me preocupan mis derechos. ¿Qué haría si me pasara algo así? ¿O si le pasara a algún miembro de mi familia? Es un momento aterrador», enfatizó.

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