La música colombiana se enlutó este sábado tras el trágico fallecimiento del cantante de música popular, Yeison Jiménez, quien era uno de los ocupantes de una avioneta que se precipitó a tierra en la localidad de Paipa, departamento Boyacá, en la nación neogranadina.
En el siniestro también murieron tres de los acompañantes del artista, entre los que se encontraban su fotógrafo y su manager, además del piloto y el copiloto de la aeronave.
El artista natural del municipio de Manzanares, en el departamento de Caldas, había tenido una presentación anoche en Málaga (Santander), desde donde llegó a Paipa para descansar y tomar una avioneta privada que había contratado para que lo llevara al aeropuerto de Medellín, para desplazarse a Marinilla, donde tenía una presentación esta noche.
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El accidente se presentó en la vereda Romita, zona rural del municipio, poco después de que la aeronave despegara del aeropuerto de Paipa.
Según informó el alcalde Germán Ricardo Camacho al medio colombiano El Tiempo, la emergencia fue atendida priorizando la verificación de las condiciones del área y la seguridad de la comunidad, mientras se brindaba el acompañamiento necesario por parte de los cuerpos asistenciales.
De acuerdo con información difundida en redes sociales por un usuario que presenció los momentos previos del hecho, la aeronave perdió el control pocos segundos antes de despegar del aeropuerto de la ciudad, al parecer debido a que no pudo alcanzar la altura necesaria para volar.

SUEÑOS PREMONITORIOS DE JIMÉNEZ
Yeison Jiménez confesó en varias oportunidades que tuvo hasta tres sueños relacionados con la posibilidad de fallecer en un accidente aéreo, mismos que terminaron siendo premonitorios.
En cada uno de ellos, según le contó a Se dice de mí de Caracol Televisión, el cantante experimentaba la sensación de que el avión sufriría un percance e intentaba advertir al piloto.
El impacto emocional fue profundo, pues en ese momento apenas faltaban 10 días para que su hijo naciera. “Yo dije: no conocí al niño. No lo conocí”, expresó entre lágrimas. Reconoció que la experiencia fue devastadora: “Fue muy duro. Estuve en depresión cerca de cuatro meses, tuve que ir al psicólogo”.

