El que escucha consejos… llega a viejo

Caraota Digital
5 Min de Lectura
5 Min de Lectura

Por el Dr. Ricardo Soto-Rosa

Queridos lectores de Caraota Digital esta semana como siempre quiero agradecer sus comentarios en mis redes sociales sobre la historia anterior, y entender más sobre la importancia de la comunicación en la pareja en los casos de infertilidad, y el por qué los hombres debemos tener mucho cuidado al desear inyectarse Testosterona, lamentablemente eso es más común de lo que creen.

Para hoy quiero comenzar otra historia que aunque parezca extrema, la he visto varias veces en mis años como Urólogo, y nos demuestra la importancia de tener cuidado con los golpes que podemos recibir en nuestro abdomen o espalda.

El ambiente de incertidumbre se trasladaba a lo más íntimo de cada hogar, contaminando todo pensamiento. Desde que comenzaron los recientes acontecimientos, un mal presagio, habitaba en el alma de Isolina Maldonado. Su marido, Santiago, vendedor ambulante del popular majarete, insistía en salir para ofrecer su producto en las calles de la ciudad.

– Santi, hágame caso, no salga, hay mucha tensión acumulada y en cualquier momento ¡estalla un conflicto! Pero Santiago, siempre terco, insistió en salir aquella fría mañana. Bajó confiado las escaleras del barrio, con su maleta repleta de majaretes, camino por la avenida, buscando el noreste.

Pero al grito de “majarete” nadie respondía, ningún interesado aparecía…En las esquinas, pequeños grupos de personas se comunicaban entre susurros y señas.

De manera intempestiva, vio como unos exaltados, trancaron con un contenedor de basura el paso de una camioneta que transportaba detenidos. Los custodios de la camioneta, se bajaron repartiendo porrazos y uno de ellos, joven y fuerte, alcanzó a Santiago, quien se encontraba paralizado en la acera.

Sin mediar palabras, le dio dos porrazos, mientras otro compañero, con toda su furia, le daba violentos golpes en abdomen y espalda. Santiago cayó sobre el pavimento con su maleta de majarete rota y su dulce mercancía toda desperdigada.

Isolina escuchó todo  mientras tendía la ropa en los alambres del baño, luego algunos gritos lejanos, chirridos de cauchos. A los minutos sintió unos golpes secos y apresurados en la puerta de su humilde morada. Era la comadre Marcolina, despeinada y con cara de tragedia, quien le dio la noticia, “Santiago estaba tirado en la calle, parecía mal herido, se lo llevaron al puesto de socorro”.

Al llegar al hospital, Santiago estaba pálido y sudoroso, con fuerte dolor en abdomen y espalda. Los médicos lo atendieron con la mayor celeridad, evidenciando un pulso acelerado y tensión arterial baja, abdomen con múltiples contusiones y signos sugestivos de irritación peritoneal.

Le fue tomada una vía venosa central con cierta dificultad por el espasmo de los vasos, al ser insertada una sonda, para drenar la orina, dejó salir un fluido vino tinto, acompañado de coágulos. Exámenes de laboratorio fueron practicados al instante reportando cifras bajas de hemoglobina.

El jefe de cirujanos, lo diagnosticó como un traumatismo abdominal cerrado, con probable contusión de la vía urinaria. Ordenó realizar de inmediato una tomografía de abdomen y pelvis con contraste endovenoso, así mismo pidió localizar al urólogo de guardia para que se presentara a la brevedad posible en el área de emergencia.

Antes de pasar al tomógrafo, se le administró solución de Ringer Lactato a goteo rápido para estabilizar la tensión arterial, así como un potente analgésico.

El cirujano pidió determinar el tipo de sangre, previendo la necesidad de hacer transfusiones, también dio instrucciones de alertar al personal de quirófano, a prepararse para posible intervención de emergencia.

Si deseas saber qué ocurre con Santiago, sígueme en mis redes sociales @drsotorosa y así conoceremos el resultado de los estudios, evaluaciones y conducta seguida.

Caraota Digital no se hace responsable por las opiniones, calificaciones y conceptos emitidos en las columnas de opinión publicadas en este medio.

Compartir este artículo