El director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, alertó que las subastas cambiarias están enmarcadas en un sistema que excluye a algunos actores importantes, lo que genera presiones extras al mercado.
«La reactivación del esquema de subastas cambiarias es un paso en la dirección correcta, pero el diseño actual está generando distorsiones relevantes que ayudan a explicar las tensiones recientes en el mercado cambiario», apuntó.
Destacó que el mecanismo ha favorecido principalmente a grandes empresas, frecuentemente multinacionales, con cuentas en el exterior y acceso expedito al sistema SWIFT. «Este requisito operativo ha dejado fuera a numerosas pymes y actores medianos, aun cuando realizan operaciones legítimas», alertó.
Asimismo, recordó que el 80% de las divisas se asignaron a sectores prioritarios (alimentos y medicinas), 15% a otros sectores productivos y 5% a personas naturales, lo que a su juicio genera «una exclusión significativa de la demanda efectiva».
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Para el experto, esto se traduce en resultados adversos con respecto al mercado paralelo. «Esta combinación, oferta oficial concentrada y demanda insatisfecha, ha tenido un efecto previsible: presión alcista sobre el dólar paralelo, ampliación de la brecha cambiaria y mayores expectativas de devaluación, incluso con más oferta formal».
En esta línea, destacó tres causas estructurales sobre los problemas del sistema de subastas:
- Sobrecumplimiento de la banca internacional, exacerbado por mensajes restrictivos desde EE. UU., elevando la cautela de corresponsales.
- Debilidad persistente de las corresponsalías, que limita pagos externos para pymes y empresas no multinacionales.
- Distorsiones en el sistema financiero local por la participación inicial de pocos bancos, incentivando migración de depósitos y debilitando la liquidez de bancos pequeños y medianos.
«Desde una perspectiva de política económica, el esquema requiere ajustes urgentes: mayor claridad regulatoria internacional, ampliar el número de bancos participantes, aliviar la liquidez doméstica y, de forma complementaria, habilitar mecanismos alternativos de pago como stablecoins reguladas», propuso.
🇻🇪 Subastas cambiarias: un sistema que hoy excluye y genera presiones
La reactivación del esquema de subastas cambiarias es un paso en la dirección correcta, pero el diseño actual está generando distorsiones relevantes que ayudan a explicar las tensiones recientes en el mercado…
— Alejandro Grisanti (@agrisanti) January 30, 2026
«El uso transparente y supervisado de stablecoins permitiría canalizar parte de la demanda hoy excluida, reducir costos y tiempos, y descomprimir el mercado paralelo, mientras se normalizan los canales bancarios tradicionales. No se trata de sustituir las subastas, sino de complementarlas», añadió.
Para finalizar, advirtió que sin correcciones, un mecanismo diseñado para estabilizar puede terminar amplificando los desequilibrios que busca contener.

