Las duchas diarias son un tema que sigue generando debate hoy en día. Para muchos lo ideal es hacerlo en la mañana, para comenzar el día con buena energía, mientras que otros prefieren hacerlo en las noches al concluir la jornada laboral.
Puede parecer una decisión ordinaria y casual, pero la mayoría de las personas tienen marcadas sus diferencias al respecto. Incluso, de acuerdo a la psicología, el momento en que te duchas habla mucho sobre nosotros y nuestro comportamiento.
Especialistas afirman que los hábitos diarios no son una casualidad, sino que tienen un significado. Estudios han indicado que, más allá de ser más o menos agradables, las duchas nocturnas son de gran ayuda para el organismo.

De acuerdo a investigaciones, las duchas con agua templada una o dos horas antes de irse a la cama suele ayudar a conciliar el sueño. Es decir, bañarse de noche brindaría efectos positivos en el cuerpo y el descanso.
BENEFICIOS DE LAS DUCHAS NOCTURNAS
Psicólogos indican que las duchas nocturnas podrían funcionar como un punto de inflexión en el cuerpo. Al no haber tareas pendientes, el agua caliente, el vapor y la ausencia de estímulos facilitan la liberación de la tensión acumulada.
Las duchas nocturnas se dan principalmente en las personas que valoran la transición gradual en el día. Es decir, no consiste en apagar el día de golpe, sino bajar la intensidad para llegar al descanso definitivo.
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Desde la perspectiva psicológica, esta rutina se asocia con personas que buscan límites claros entre la vida laboral y la personal. Las duchas en la noche tienen un valor simbólico, a la vez que son beneficiosas para el organismo.

