La insólita historia de Dennis, se declaró ‘dueño’ de la Luna tras divorciarse y terminó millonario

Luis Alfredo Ledezma
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Dennis Hope atravesaba un divorcio cuando pensó en la idea millonaria que le cambió la vida. / Archivo

Cuando un hombre estadounidense llamado Dennis Hope se divorció en 1980, estaba sin dinero, rumbo y con la presión de reinventarse, decidió «adueñarse» de la Luna. Una insólita acción que lo llevaría a volverse millonario.  

De acuerdo con un reportaje de BBC Mundo, la extravagante historia comenzó un día, mirando por la ventana, fue entonces cuando Hope tuvo una idea tan absurda que parecía destinada al fracaso: vender la Luna.  

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Lo sorprendente es que no solo lo intentó, sino que terminó construyendo un negocio millonario. ¿Pero cómo lo «logró»?  

Según el mismo medio, Hope comenzó investigando el marco jurídico internacional. En una biblioteca encontró el Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967, un documento de Naciones Unidas que establece que ningún país puede reclamar soberanía sobre la Luna ni ningún cuerpo celeste.  

Para la mayoría de los juristas, esto significa que el espacio es un bien común de la humanidad. Para Hope, en cambio, significó otra cosa: si los Estados no pueden apropiarse, quizá un individuo sí.  

«Era una tierra sin dueño», dijo años después a la BBC, convencido de que había encontrado un vacío legal que podía explotar. 

Con esa interpretación en mente, envió una carta a Naciones Unidas reclamando la propiedad de la Luna, los ocho planetas del sistema solar y sus lunas.  

En la misiva explicaba que planeaba subdividir esos territorios y venderlos a particulares, y pedía que lo contactaran si existía algún impedimento legal.  

Nunca recibió respuesta. Para él, ese silencio equivalía a una aprobación tácita. Así nació su empresa: Lunar Embassy, dedicada a vender parcelas lunares por hectáreas a cualquier persona dispuesta a pagar por un pedazo.  

VENDIÓ MÁS DE MIL PARCELAS DE LA LUNA  

El negocio creció de forma inesperada. Hope aseguró que llegó a vender unas 1.500 propiedades al día y entre sus clientes figuraban celebridades de Hollywood, expresidentes estadounidenses como Ronald Reagan y Jimmy Carter, e incluso grandes cadenas hoteleras como Hilton y Marriott.  

También se rumorea que George W. Bush posee un lote lunar. Los precios variaban desde un acre básico hasta propiedades «continentales» de más de cinco millones de acres, valoradas en más de 13 millones de dólares.  

Según Hope, su empresa ha generado alrededor de 12 millones de dólares desde mediados de los años noventa. 

«La propiedad más pequeña que puede comprarnos es de un acre. La propiedad más grande que vendemos es lo que llamamos una propiedad de ‘tamaño continental’ de 5.332.740 acres, que cuesta US$13.331.000», le confirmó a Vice. 

«Todavía no hemos vendido ninguna de esas, pero hemos vendido muchas parcelas de 1.800 y 2.000 acres (entre 728 y 810 hectáreas). Tenemos 1.800 grandes corporaciones en el planeta que nos han comprado propiedades con un propósito específico, incluidas las cadenas hoteleras Hilton y Marriott», precisó. 

Hope miró por su ventana y pensó que sería una gran idea vender parcelas de la Luna. / Archivo

«GOBIERNO GALÁCTICO» 

Pero el proyecto no se quedó solo en la venta de terrenos. Para darle legitimidad a su iniciativa, Hope y sus seguidores crearon el llamado Gobierno Galáctico, una supuesta república democrática con una Constitución redactada durante tres años y ratificada en 2004 por más de 170.000 votos, según su versión.  

Afirmó incluso que mantenían relaciones diplomáticas con 30 gobiernos terrestres y aspiraban a unirse al Fondo Monetario Internacional.  

«Tardamos tres años en redactar la Constitución y la publicamos en línea en marzo de 2004, cuando contábamos con 3,7 millones de propietarios y 173.562 votos para su ratificación. Así que ahora somos una nación soberana con una Constitución plenamente ratificada», contó. 

Sin embargo, la BBC no pudo verificar estas afirmaciones, pero forman parte del relato que Hope ha construido alrededor de su emprendimiento interplanetario. 

NO PUEDE SER EL «DUEÑO DE LA LUNA» 

Aunque Dennis Hope continúa impulsando su peculiar negocio de bienes raíces intergalácticos, los especialistas en derecho espacial insisten en que la Luna no pertenece a nadie, al menos no de forma legalmente reconocida.  

El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 es claro al establecer que la exploración y el uso del espacio exterior deben beneficiar a toda la humanidad y que ningún Estado puede reclamar soberanía sobre cuerpos celestes.  

Bajo ese marco, la idea de que un individuo pueda apropiarse del satélite terrestre carece de sustento jurídico. 

Por eso, cuando surge la pregunta de si una persona puede declararse dueña de la Luna, la respuesta de los expertos es contundente.  

“No”, afirmó en 2019 Claire Finkelstein, profesora de Derecho en la Universidad de Pensilvania y especialista en derecho internacional, en declaraciones al portal WHY, asociado a NPR.

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