Por Ricardo Soto-Rosa
El joven Luis Fernando soñaba despierto con su amada Camila. Se acercaba el día de los enamorados, y era una ocasión propicia para “una escapada”. Visualizaba en su mente las diferentes opciones que su presupuesto le permitían.
La ciudad bendecida por su clima y belleza estaba separada de la costa por una inmensa montaña, donde en poco tiempo se pasa de disfrutar las flores silvestres en medio de la neblina a las cálidas aguas del mar caribe.
Llegado el día, Luis Fernando y Camila subieron en su camioneta 4 x 4 hasta la cima de la montaña, donde un encantador pueblito, llamado Galipán, ofrecía diferentes opciones de hospedaje y disfrute. Habían reservado en la Posada Los Ardientes de la Neblina, famosa por sus habitaciones con grandes ventanales.
Desde hacía unas cuantas semanas, Luis Fernando sentía, ocasionales punzadas en sus testículos y pene, así como una sensación de presión extraña en lo que llaman el “niesger”, cuyo nombre le costó un regaño de su profesor Moncada del San Agustín: “hijo ¡eso se llama el periné, la otra palabra que pronunciaste, es un dicho vulgar de gente mal hablada. Yo no te lo voy a explicar”.
Por su parte Camila había presentado infecciones urinarias a repetición, las cuales cedían tomando antibióticos por unos pocos días.
Llegaron a Galipán, ya en la tarde, donde muchos clientes de última hora, buscaban con desespero un albergue, donde completar la cita romántica. Luis Fernando había sido prevenido y muy responsable, haciendo con tiempo sus reservaciones. La cena prometía bebidas espirituosas acompañadas de algunos platos con poderosas propiedades afrodisíacas procedentes de los arrecifes cercanos.
Luego de los paseos, entre abrazos, besos y palabras llenas de sensualidad, se dispusieron a ingerir las bebidas prometidas en la posada, siguieron conversando y disfrutando del placer de estar juntos.
Se acordaron entre risas, de aquella pasión desbocada y apresurada, en el ascensor de las residencias Los Castores, donde Camila vive en una habitación alquilada, Aquel encuentro salvaje, terminó en una penetración equivocada, “por los caminos tortuosos de la traición”, la cual rectificaron de inmediato, teniendo como consecuencia para Camila una desagradable infección.
Luego de haber degustado los platos y bebidas tomaron digestivos enfrente de una romántica fogata, hasta tomar la decisión de entrar en la suntuosa habitación reservada. Al encontrarse en la soledad de su espacio privado, se encendió la pasión, desvistiéndose apresuradamente, entre besos y caricias, desembocaron en el acostumbrado clímax prematuro de Luis Fernando, lo que generó la inconformidad de Camila.
La preocupación se incrementó al observar rastros de sangre roja rutilante que se mezclaba con los fluidos de ambos, sin poder determinar de dónde provenía la sangre.
Luis Fernando confesó que, en el momento de llegar, sintió una sensación quemante y desagradable. Camila por su parte, tenía mucho miedo de regresar a su casa con una nueva infección. También le manifestó a Luis Fernando, su preocupación por lo corto de sus encuentros íntimos, los cuales terminaban demasiado rápido, impidiéndole a ella una verdadera satisfacción.
Se abrazaron con ternura pensando en las diferentes opciones para buscar ayuda, Camila llamaría a su ginecólogo para que la orientara al respecto.
En la próxima entrega, podrán conocer, las patologías ocultas detrás de este ingrato desenlace… pero para quienes están preocupados por este tipo de situaciones, los espero desde ya en mis redes sociales @drsotorosa.
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