El economista Asdrúbal Oliveros señaló este lunes que para que las operaciones en el mercado cambiario venezolano se normalicen existe un factor medular y es «el levantamiento de las sanciones al Banco Central de Venezuela y a PDVSA».
A su juicio, sin esta medida resulta difícil establecer un sistema de pagos eficiente y funcional desde y hacia Venezuela.
«La persistencia de sanciones mantiene al país parcialmente desconectado del sistema financiero internacional, lo que introduce fricciones relevantes en la intermediación cambiaria y en el flujo de divisas. Un factor clave desde 2017 y que ha impactado el sistema de pagos en el país: desde el uso de efectivo a criptomonedas», comentó el especialista en su blog.
No obstante, Oliveros apuntó que el debate en torno a este punto trasciende el ámbito estrictamente económico y se inscribe en el terreno político. «La pregunta clave, entonces, es cuáles son las condiciones necesarias para que una decisión tan crucial y necesaria pueda materializarse», dijo.
LOS BANCOS
El economista sostuvo que los bancos son una pieza central del engranaje financiero global. Pero resaltó que cuando un país o sus principales instituciones financieras se encuentra bajo un régimen de sanciones, «los bancos corresponsales tienden a restringir o cancelar relaciones para protegerse de eventuales penalidades regulatorias».
«En el caso venezolano, esto ha significado una reducción drástica del número de corresponsales disponibles, límites operativos más estrictos, mayores costos de transacción y, en muchos casos, la imposibilidad de operar por canales bancarios tradicionales», expresó.
«El impacto macro es claro: menor profundidad del mercado cambiario, segmentación de la oferta de divisas y distorsiones en los mecanismos de formación del tipo de cambio. Pero el impacto micro, a nivel de empresa, suele ser incluso más severo», afirmó.

¿QUÉ IMPLICA PARA LAS EMPRESAS EN VENEZUELA?
Asdrúbal Oliveros señaló que para las empresas que operan en Venezuela, la debilidad de la red de corresponsalía bancaria se traduce en varios problemas estructurales. Entre ellos:
- Mayor incertidumbre en los flujos de caja en divisas, al no existir garantías claras sobre tiempos y costos de liquidación.
- Incremento de los costos financieros y operativos, producto de primas implícitas, intermediarios adicionales o mecanismos alternativos de pago.
- Limitaciones para planificar importaciones, pagos a proveedores y repatriación de capitales, lo que afecta directamente la cadena de suministro.
- Mayor exposición al riesgo cambiario, en un entorno donde los instrumentos formales de cobertura son escasos o inexistentes.
- Distorsiones en la fijación de los precios y márgenes de ganancias, afectados además por la presencia de la brecha cambiaria.
El economista puntualizó que en este contexto, muchas empresas se ven forzadas a operar en mercados paralelos, «con menor transparencia y mayor volatilidad, lo que erosiona márgenes y dificulta la toma de decisiones de inversión y/o la gestión del capital de trabajo».
«La gestión del riesgo cambiario, la adaptación a un sistema financiero fragmentado y la toma de decisiones bajo alta incertidumbre seguirán siendo, por ahora, parte estructural del hacer negocios en Venezuela», finalizó.

