Hace poco me topé con una frase de Aldous Huxley que me dejó fría, tanto que hice un video a propósito de ella, pero al mismo tiempo me encendió una chispa de introspección necesaria: “Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”, razón por la cual deseo reflexionar un poquitico más por acá al respecto.
Traer a Huxley a la mesa; es una bofetada de realidad necesaria que Todos ameritamos, especialmente en un mundo que corre tan rápido que olvidamos lo que desayunamos ayer, y mucho menos recordamos lo que nos dolió hace un año ni el tropiezo que en su momento nos hizo jurar que no lo repetiríamos.
¡Qué demoledor es leer su frase y darnos cuenta de cuánta razón tenía! Huxley, con su lucidez casi quirúrgica, nos pone frente a un espejo que no siempre queremos ver, es decir, esas partes oscuras de nuestra historia, porque generalmente, sin admitirlo, vivimos en negación. Su análisis en pocas palabras nos señala esa tendencia nuestra al «eterno retorno», a cometer los mismos errores una y otra vez, solo que con protagonistas y escenarios distintos incluso hasta tecnológicos.
Ver lo que pasa en nuestro entorno y en el mundo me hace sentir muchísima frustración porque sencillamente no terminamos de aprender. Por ejemplo, siento que de la PANDEMIA no aprendimos absolutamente nada, pero además salimos mucho peor como seres humanos de ese proceso tan rudo. Veo a gente que conductualmente lo niega.
Como periodista, pero sobre todo como mujer de 55 años que ha construido una carrera de forma “independiente”, que ha corrido maratones, que afronto mi menopausia con dignidad y hoy día vivo con la presión de distintos retos profesionales, me pregunto: ¿Por qué nos pasa esto? Huxley sugería que el ego y la ambición nos nublan, haciéndonos creer que somos la excepción a la regla y que como ya nos pasó esta oportunidad será distinto o bien vivimos en la “superficie o de manera superficial al punto de no analizar nada como para notar que estamos ante el 100% de probabilidades de cometer el mismo error. Tenemos ese «punto ciego» que nos susurra al oído: «Tranquila, esta vez será diferente». Pero la realidad es que, si no hay un cambio de consciencia, el resultado suele ser el mismo desastre que ya vivimos.
Desde la sociología y la psicología conductual, este fenómeno tiene nombre. Los especialistas hablan de la «heurística de la disponibilidad»: tendemos a dar más importancia a lo que tenemos cerca o a lo que nos da placer inmediato, olvidando las consecuencias a largo plazo que ya experimentamos antes. Un estudio de la Universidad de Harvard sobre el desarrollo adulto sugiere que la calidad de nuestra vida depende de nuestra capacidad para integrar las lecciones del pasado sin quedarnos anclados en el lamento, sino usándolas como peldaños para escalar espiritualmente y mejorar.
¿Resistencia al cambio?
Si amigos, en salud mental, repetir patrones es una forma de resistencia al cambio. Por ejemplo, si mi historia me dice que el estrés crónico me llevó a un agotamiento total ¿por qué sigo aceptando compromisos que no puedo cumplir?
La respuesta suele estar en la falta de metacognición, que no es más que la capacidad de observar nuestros propios procesos de pensamiento. Si NO nos detenemos a analizar nuestra trayectoria, estamos condenados a ser copias al carbón de nuestros errores pasados.
Para que podamos cambiar ese patrón o tendencia a repetir nuestras historias, he diseñado estos dos mini manuales con base en recomendaciones de expertos, para que tú y yo, juntos, empecemos a aprender de nuestra propia historia:
Manual 1: Para reconciliarnos con nuestro pasado
- Auditoría de errores. Escribe tres momentos de tu vida donde «tropezaste». No los juzgues, solo descríbelos. ¿Qué señales ignoraste?
- El «para qué» de la cicatriz. Cambia la pregunta «¿Por qué me pasó?» por ¿Qué me enseñó esto que no puedo permitirme olvidar?
- Desactiva el sesgo de optimismo. Cuando sientas la tentación de repetir un hábito nocivo pensando que «esta vez no pasará nada», visualiza con detalle la última vez que ese hábito te pasó factura.
Manual 2: Para la Construcción de tu Mejor Versión
- La pausa de Huxley. Antes de tomar una decisión importante de salud o de vida, detente 5 minutos y pregunta: «¿He estado en esta situación antes? ¿Cómo terminó?».
- Registro de bienestar. Lleva un diario sencillo. Anotar cómo te sientes tras un buen hábito frente a uno malo crea un archivo histórico que tu ego no podrá negar.
- Humildad intelectual. Acepta que no eres invulnerable. Aprender de tu y de la historia requiere la humildad de admitir que las leyes de la causa y el efecto también aplican para nosotros.
Con mi artículo de hoy lo que pretendo es que te enfoques siempre en el aquí y en ahora; y partiendo de allí, puedas analizar tus experiencias de vida con el propósito de que te sirvan de algo, que aprendas de ellas y en consecuencia puedas construir la mejor versión de ti mismo minuto a minuto.
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