El secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, confirmó que su despacho mantiene conversaciones activas con compañías energéticas estadounidenses para explorar vías que permitan reactivar la industria petrolera en Venezuela.
Según declaró en una entrevista concedida a Fox, Estados Unidos evalúa mecanismos para introducir tecnología moderna y asistencia técnica que aceleren la recuperación de la producción de petróleo en Venezuela, cuya infraestructura se encuentra deteriorada tras años de sanciones, desinversión y colapso operativo.
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«Hay cosas que podemos hacer rápidamente. Si simplemente les damos tecnología moderna, va a ayudar a impulsar su producción en el corto plazo», afirmó Burgum.
«Hemos estado hablando mucho con los ejecutivos de energía esta semana y por supuesto con las principales empresas. También con compañías estadounidenses que han entrado en áreas de alto riesgo y desestabilizadas en el mundo», señaló.
Y continuó: «Ni siquiera pueden seguir con los compresores que necesitan para la recuperación mejorada del petróleo en algunas partes. Si tan solo les damos la tecnología disponible hoy, ayudará a impulsar su producción a corto plazo», enfatizó.
Burgum señaló que en las conversaciones también ha estado presente el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, quien ya tenía previsto reunirse esta semana con ejecutivos del sector petrolero de su país.
¿QUÉ DICE TRUMP SOBRE EL PETRÓLEO DE VENEZUELA?
De momento, según el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la reactivación de la industria petrolera venezolana es una prioridad estratégica para su administración, que busca asegurar el acceso a una de las mayores reservas de crudo del mundo.
De acuerdo con estimaciones citadas por medios especializados, reconstruir la infraestructura petrolera del país podría requerir inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares y un esfuerzo sostenido durante al menos una década.
Sin embargo, funcionarios estadounidenses insisten en que existen medidas inmediatas que podrían elevar la producción sin esperar a una reconstrucción total.
Trump dejó clara su intención de «aprovecharse» de las reservas petroleras de Venezuela después de su incursión militar y detención de Nicolás Maduro el sábado expresando que EEUU «administrará» el país hasta que haya una transición «segura».
Asimismo, el republicano expresó que las empresas estadounidenses repararán la «muy dañada» infraestructura petrolera y «empezarán a generar dinero para el país».

UNA CRISIS, UN GRAN DESAFÍO
Con cerca de 303.000 millones de barriles en reservas probadas, Venezuela posee la mayor riqueza petrolera del planeta. Sin embargo, la producción actual está muy lejos de reflejar ese potencial.
El volumen de crudo que el país logra extraer hoy es apenas una fracción de lo que podría generar con una industria plenamente operativa. Este declive se aceleró desde inicios de los años 2000, cuando el entonces presidente Hugo Chávez —y posteriormente el gobierno de Nicolás Maduro— consolidaron un férreo control político sobre la estatal PDVSA.
Ese proceso derivó en la salida masiva de técnicos y profesionales altamente calificados, debilitando la capacidad operativa de la empresa y dejando una infraestructura cada vez más deteriorada.
Aunque varias compañías petroleras —entre ellas la estadounidense Chevron— mantienen presencia en Venezuela, sus operaciones se han reducido de forma notable.
La contracción responde al endurecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos y a la interceptación de cargamentos de crudo, medidas orientadas en su momento a limitar el acceso de Nicolás Maduro a una de sus principales fuentes de ingresos.

