La diáspora venezolana inundó las calles de las principales capitales del mundo este sábado para celebrar la detención de Nicolás Maduro tras operativo de EEUU en Venezuela, incluso reconociendo que no pensaron que este día llegaría a sus vidas.
En el icónico restaurante El Arepazo, corazón de «Doralzuela» en Florida, las estrofas del himno nacional, «Gloria al bravo pueblo», sonaron con una fuerza inusual apenas salió el sol.
Desde El Arepazo en el Doral, el pueblo venezolano celebra con esperanza y emoción que uno de sus mayores verdugos enfrentará la justicia estadounidense. 🇻🇪
Soplan vientos imparables de libertad en todo el hemisferio.
Venezuela está a punto de ser libre… y Cuba va en camino. pic.twitter.com/NiP0rBti1X
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) January 3, 2026
Familias enteras, parte del 40 % de la población venezolana de esta ciudad, se abrazaron entre lágrimas frente al establecimiento.

Un residente de Miami de 51 años confesó a CNN su dilema moral: «Qué sentimientos tan encontrados. Nos invade una sensación difícil de explicar al ver a nuestra Venezuela bajo bombardeos, aun cuando nuestros seres queridos se encuentran allí. Que Dios bendiga a nuestra amada Venezuela».
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Al otro lado del Atlántico, en la Puerta del Sol de Madrid, parte de los casi 700.000 venezolanos residentes en España celebraron la noticia. Carolina Aponte, caraqueña residente en la capital española, describió su felicidad tras años de espera. «Sé que todavía falta, pero esta noticia no nos la arranca nadie del corazón y estoy sumamente feliz. Necesitaba salir y al menos sentir el abrazo de algunos de mis compatriotas».

Por su parte, Macunayma Centeno relató cómo la noticia sacudió su casa compartida con otros tres compatriotas. «Le pido perdón a mis vecinos por el escándalo que hice esta mañana. Primero estábamos llorando porque nuestro país estaba siendo bombardeado, pero cuando nos dicen que ya tienen a Maduro la reacción fue… demasiado fuerte», admitió a CNN.

PREOCUPACIÓN POR QUIENES SIGUEN EN VENEZUELA
No obstante, la preocupación por la seguridad de quienes permanecen en Venezuela marcó otros testimonios. Jonatan Ramírez, oriundo de Barinas, manifestó su temor por una posible escalada del conflicto. «Esperemos que no pase nada malo a mis paisanos que siguen en Venezuela».

En el aeropuerto El Dorado de Bogotá, María Carrizosa sumó su voz a la petición de una transición pacífica. «Oramos mucho. Yo espero que la gente que ha incursionado, que ha hecho esto posible, que de alguna manera faciliten una transición tranquila y en paz. Es lo que esperamos muchos venezolanos que estamos fuera. Venezuela merece nuevamente florecer».

Desde Buenos Aires, un venezolano que prefirió el anonimato por seguridad describió una madrugada de angustia al ver los primeros reportes. «Nunca en mi vida pensé que iba a ver a mi país siendo bombardeado».

«Me genera sentimientos encontrados. Por un lado, alivio saber que Maduro ya no está en Venezuela y no seguirá haciendo daño, pero sigue habiendo incertidumbre porque no sabemos qué viene ahora, quién tomará el control. Me causa dolor que una potencia extranjera haya bombardeado nuestro país», concluyó.


