Caracas, 29 nov (EFE).- Las comunas en Venezuela han respondido al llamado del presidente Nicolás Maduro de prepararse para una posible confrontación armada con EE.UU., que mantiene un vasto despliegue militar en el mar Caribe defendido por el gobernante republicano, Donald Trump, como parte de una estrategia contra el narcotráfico, pero que para Caracas supone una «amenaza».
En septiembre pasado, después de la llegada de barcos y tropas estadounidenses a aguas próximas al país suramericano, Maduro anunció la creación de las Unidades Comunales Milicianas en 5.336 zonas del país, que agruparán, a su vez, la denominada «Base Popular de Defensa Integral», con la tarea de garantizar «la paz» que -anticipó el gobernante- «el país nunca había tenido».
La movilización ciudadana se dio a la par del despliegue aéreo y naval de Estados Unidos en el Caribe, región que permanece en vilo por los ataques en el mar a más de 20 lanchas que la Casa Blanca vincula con el narcotráfico y la reciente advertencia de Trump de que empezarán «muy pronto» a detener en tierra «a los narcotraficantes en Venezuela».
En respuesta al despliegue en el Caribe, el chavismo llamó a un proceso de alistamiento en el que, de acuerdo con el Gobierno venezolano, se inscribieron más de ocho millones de personas en la Milicia, como se conoce a un componente especial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) conformado por civiles con entrenamiento militar.
Alertas
«Estamos alertas, esperamos en realidad que la paz sea lo más conveniente (…) que esta gente piense que tampoco somos tontos, porque no nos vamos a dejar», dijo a EFE Felicita Quesada, una mujer de 73 años e integrante de una comuna en el oeste de Caracas.
Quesada, quien el pasado 23 de noviembre acudió a las urnas para participar en la cuarta consulta popular de este año dirigida de escoger proyectos locales que serán financiados por el Estado, explicó que en las últimas semanas han organizado reuniones y asambleas en las comunidades para mantener informados a los ciudadanos y prepararlos por si ocurre un ataque contra territorio venezolano.
«Ya sabemos lo que vamos a hacer, por dónde vamos a atacar, por dónde nos vamos a meter, dónde vamos a resguardar a nuestra gente a la hora de cualquier ataque», aseguró, por su parte, Enlli Rodríguez, de 47 años.
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Según explicó a EFE, en su comuna, ubicada en el suroeste de Caracas, han recibido adiestramiento sobre cómo reaccionar en caso de un ataque estadounidense, porque la zona tiene una salida directa hasta Fuerte Tiuna, la principal instalación militar del país.
No obstante, Fátima Goncalves, sargento primero de la Milicia, de 51 años, se declaró confiada en que la situación no escale, ya que Venezuela cuenta con el apoyo de Rusia.
«Venezuela no es un país de guerra, pero también si nos buscan nos encuentran», sentenció, en diálogo con EFE.
En la misma línea se han pronunciado los voceros del oficialismo.
«El que ose a poner un pie en Venezuela, se va a enfrentar a la furia de un pueblo que no se ha rendido nunca en más de 500 años», subrayó el ministro de Interior y Justicia y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, el pasado miércoles en su programa de televisión ‘Con el mazo dando’.
«Aquí no hay reglas -indicó Cabello, al reiterar esta advertencia- una vez que alguien ponga un pie en Venezuela».
Navidad, una tradición
Y aunque en las comunas se ha cumplido con el adiestramiento militar ordenado por Maduro, la celebración de la Navidad, adelantada por el propio mandatario para el 1 de octubre, se mantiene.
«Aquí se festeja, se divierte, ahí se está preparando la Navidad. Todo se está haciendo normal, sin ningún problema», detalló a EFE Maximiliano Solórzano, vocero ejecutivo de una comuna en Petare, la barriada más grande del país suramericano.
También Johan Villanueva, miembro de una comuna en el suroeste de la capital venezolana, afirmó que la gente «está en paz» y disfrutando de la Navidad.
«Aquí la gente está disfrutando de nuestras fechas decembrinas, articulándonos entre nosotros, confiados en nosotros de que de alguna forma vamos a salir airosos de este nuevo intento de ese imperio norteamericano», agregó.
El mismo Maduro, que acostumbra a bailar en muchos de sus actos públicos, ha asegurado que a los venezolanos les gusta el «bochinche (fiesta)».
Agencia EFE
