Los aranceles son impuestos que los gobiernos imponen a los bienes importados o exportados, con el objetivo de regular el comercio internacional y proteger la economía nacional.
En términos simples, funcionan como una herramienta para encarecer productos extranjeros, incentivando el consumo de bienes producidos localmente.
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Aunque los aranceles pueden beneficiar a ciertos sectores de la economía, también tienen el potencial de generar tensiones comerciales y afectar a los consumidores con precios más altos.
En el caso de los Estados Unidos, el presidente de ese país, Donald Trump, ha recurrido a los aranceles como parte de su estrategia para «renegociar acuerdos comerciales y fortalecer la industria estadounidense».
Según Trump, muchos países han aprovechado las políticas comerciales de EEUU, imponiendo barreras que perjudican a los productos estadounidenses.
Los aranceles, en este contexto, son utilizados como una medida de presión para obligar a estos países a negociar términos más favorables para EEUU.
Entre las principales economías afectadas por los aranceles de Trump se encuentran China, la Unión Europea y Japón.
Estas medidas han generado respuestas mixtas: mientras algunos sectores industriales en EEUU piensa que podría darse un aumento en la demanda de sus productos, otros dicen que enfrentarán dificultades debido a las represalias comerciales de los países afectados.
En este sentido, los consumidores estadounidenses podrían comenzar a experimentar un aumento en los precios de ciertos bienes importados.
Es por esto último, que el uso de aranceles por parte de Trump también ha sido objeto de críticas. Expertos en economía advierten que estas políticas pueden tener efectos adversos a largo plazo. Tales como la desaceleración económica y la pérdida de empleos en sectores dependientes del comercio internacional.
Sin embargo, Trump defiende su enfoque como una forma de proteger los intereses nacionales y garantizar un comercio más justo.
“Nuestros contribuyentes han sido estafados durante más de 50 años, pero eso no va a ocurrir nunca más”, dijo Trump este miércoles, tras anunciar la imposición de aranceles «recíprocos» (de al menos el 10 %) contra las economías del mundo.

¿CÓMO SE APLICAN ESTOS ARANCELES?
En concreto, el impuesto —que se paga al gobierno— debe ser asumido por la empresa que trae la mercancía extranjera al país. En este caso a los Estados Unidos.
Generalmente, los aranceles se calculan como un porcentaje del valor de un producto. Así, un arancel del 20 % sobre los productos provenientes de China implica que un producto que cuesta, por ejemplo, US$10, tendrá un cargo extra de US$2.