Un motorizado quedó atrapado entre las paredes de un mercado en La Guaira y describió todo por lo que pasó hasta que un rescatista y tres amigos lograron sacarlo de los escombros tras los terremotos del pasado 24 de junio.
«Comencé a gritar auxilio. La única persona que me escuchó fue Dios», recordó desde el hospital.
«Gracias a Dios tenía mi casco integral, que nunca me lo quitaba, y lo que sentí fue un aplastamiento horrible. Luego de esa vibración las manos me quedaron a la altura del pecho con las llaves de mi moto, un dólar y la tarjeta de débito. Lo que podía alcanzar era el gancho del casco, lo desabroché pero no me lo quité, respiraba un 5 o 10%. Intentaba mover las piernas, no se movían; intentaba mover los brazos, no se movían; la cintura no se movía, nada», señaló.
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Por suerte, tuvo fuerzas para seguir pidiendo ayuda y lo escucharon. «Luego llegó un rescatista, el capitán Omar Bello. Jamás voy a olvidarte, Omar. Y él comenzó a ver cuántas personas estábamos tapiadas por la pared y éramos varias».
«Me dice: ‘tranquilo Willy que no queda nadie vivo sino tú, y ya voy a comenzar a sacarte'», indicó.
«Buscó unos gatos hidráulicos de carro, fueron levantando la estructura, fueron liberándome un brazo, mi otro brazo. Yo no sabía que tenía la clavícula partida, el fémur partido, no lo sabía hasta que me sacaron», añadió.

