Luego de los mortales terremotos del 24 de junio, Venezuela enfrenta ahora otra tragedia humana centrada en los niños que sobrevivieron a la catástrofe, pero que quedaron en una situación de extrema vulnerabilidad después de que muchos de ellos perdieran a sus padres.
Representantes de organizaciones humanitarias, entre ellas Unicef, dialogaron con el medio Todo Noticias mientras asisten a las víctimas en el terreno. Todos los integrantes de estos equipos advirtieron que la situación actual de la población afectada es absolutamente crítica en todas las áreas examinadas.
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«En este tipo de desastres, y especialmente en este, vemos un enorme sufrimiento entre los chicos. Por eso brindamos apoyo psicosocial tanto a ellos como a sus familias, porque hoy esa es una de las necesidades más urgentes», explicó Margarita, representante de UNICEF.
La portavoz sumó detalles sobre el estado de la infancia en las zonas de desastre: «Lo que vemos son niños y niñas con miedo en la noche, que no pueden dormir, con traumas que necesitan ser atendidos. Lo que hacemos es brindar esos espacios para que vuelvan a ser niños después de una situación tan traumática”.
Otra voluntaria en el lugar habló de la contraparte de esta dura realidad: «Es enternecedor escuchar a los niños porque ellos tienen una resiliencia natural aún mayor que los adultos y pueden, incluso en el peor escenario, encontrar momentos para vincularse desde el juego, la risa y la alegría».
Entre los sobrevivientes aparecen múltiples familias que perdieron absolutamente todo lo que poseían. Uno de los damnificados directos tiene un bebé de apenas 10 meses y quedó en la calle de forma repentina, sin un lugar seguro al que regresar.
Génesis también logró sobrevivir a la tragedia y hoy pasa los días en un refugio junto a sus tres hijos de 5, 6 y 7 años. Los terremotos se llevaron la vida de la abuela y de una tía de los niños. «Nos faltan juguetes», respondió uno de los menores cuando le preguntaron qué necesitaban con mayor urgencia.
EL CASO DE FABIANA BLANCO
Uno de los casos que más captó la atención nacional fue el de la niña Fabiana Blanco. En una charla con el mencionado medio argentino, dijo que cuando empezaron los terremotos, estaba sola en su apartamento en La Guaira, ya que su madre había salido a trabajar.
«Estaba en mi cuarto, mirando mi teléfono, cuando salgo a la cocina a tomar agua y ahí fue cuando el terremoto me agarra muy fuerte. Todo se movía, todo se tambaleaba y el edificio se iba de lado», narró.

De igual manera, recordó los detalles de lo que pasó después de las sacudidas iniciales: «Segundos más tarde, comienzan a caer escombros a mi alrededor. Cuando todo terminó de caer, todo quedó en un silencio matador y yo me quedé pensando: ‘¿ahora qué voy a hacer?’. Después de 32 horas mirando el techo que tenía en mi cara, empecé a escuchar mi nombre a lo lejos. Escuchaba que me hablaban y lloré de felicidad porque me iban a sacar. Iba a verme con mi familia».
La joven quiso dejar un mensaje de aliento para el resto de las víctimas del sismo en Venezuela. «Siempre confíen en Dios porque él va a tener sus razones para todos. Y que nunca apaguen su sonrisa», reflexionó.
Cuando logró reencontrarse con su madre tras el rescate, le dijo una frase: «No me vuelvo a quedar nunca más sola».

