«Quítame la pierna, lo que quiero es vivir»: El desgarrador testimonio de un sobreviviente que estuvo bajo los escombros en La Guaira

Angel David Quintero
6 Min de Lectura
pierna

Andy Abreu, quien perdió la pierna durante los terremotos en La Guaira, contó la terrible experiencia que vivió y lo cerca que estuvo de la muerte.

«Ese día estaba en La Guaira, Caraballeda, cerca de la playa Los Cocos, en una casa de un amigo. Estaba en la segunda planta, la cama se empezó a mover. Nunca en mi vida había estado en un temblor, terremoto, nada. Recuerdo que la puerta de los closet se movían de izquierda a derecha. Yo pego un brinco de la cama para pasar por un pasillo, abrir la puerta y salir, pero cuando toco el piso allí se desmoronó toda la casa», señaló.

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«Todo se puso oscuro. Traté de moverme, pero no podía. Lo único que podía mover era mi mano izquierda, entonces yo empiezo a moverla a ver que estaba pasando y es que me doy cuenta que estaba enterrado. Trato de abrir los ojos, sentía tierra en los ojos, todo oscuro, después cerraba los parpados y era como una lija en los ojos», añadió.

En ese momento, recordó que tenía muy pocas opciones. «Después abría la boca para gritar y se me metía tierra. De alguna manera empecé a escuchar que gritaban mi nombre. Yo tenía una alarma en mi teléfono y recuerdo que empecé a escucharla, estaba puesta para a las 8 de la noche y ahí me di cuenta de que habían pasado dos horas».

«Empecé a rezar, me asfixiaba y yo sentía que no podía respirar. Yo decía ‘Dios mío, no puede ser que voy a morir asfixiado, enterrado'», reflexionó.

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«Me desmayé varias veces y luego volvía a despertar. Después empecé a escuchar ‘Hay alguien ahí’ y en vez de tratar de gritar, porque la primera vez no me funcionó lo que hice fue agarrar piedritas y empezar a lanzarlas. Después agarré una piedra más grande y empecé a pegarle a otra piedra hasta que siento que agarran mi mano y yo dije ‘me encontraron'», continuó.

En ese momento sintió que podía salir. «Rápidamente empiezo a escarbar me quito la tierra de la cara y logro ver a la persona. Yo no conocía a esa persona, y le digo ‘¿Quién eres tú’ y responde ‘No, yo soy un obrero de al frente’ y sigue sacando escombros, me libera la mano derecha y ya puedo empezar a ayudarlo a sacar escombros. A veces paraba porque había pasado mucho tiempo, recuerdo que habían transcurrido unas tres horas».

UN NUEVO PROBLEMA

Sin embargo, la situación se volvió a complicar poco después. «Cuando llegamos a mi pierna izquierda, nos dimos cuenta de que una viga estaba sobre mi pierna. En ese momento las únicas herramientas que teníamos eran las manos. No había manera. Él intentó como dos o tres veces subirme por las manos, y yo con la pierna derecha empujar y era imposible. Lo que sentía era un dolor, que me iba a morir del dolor».

«En ese momento yo pensaba que no iba a salir de allí. Tenía una viga arriba que sentía en cada réplica que se iba a caer y me iba a matar. A ese hombre le digo: ‘Sabes qué, yo tengo dos hijos, uno que se llama Mateo y otra Victoria, dile que los amo, pero salte de aquí. No hay manera de yo pueda salir de aquí’ y él me respondió: ‘Yo no me voy a ir de aquí'», resaltó.

«En todas esas escucho atrás la voz de un marinero que sí conocía, y le digo ‘Wilfredito, dile a mis hijos que los amo, pero sálganse de aquí’. Él se pone a llorar y me dice: ‘Pero intenta por última vez’ y le digo: ‘Es que no estás viendo que hay una viga en mi pie’. En ese momento vi mi morral que también estaba presionando y encontramos un cuchillo, saco unas cosas de allí y ahí pudimos sacar mi pierna», destacó.

REFLEXIÓN

Abreu aún sigue reflexionando sobre como un extraño arriesgo su propia vida para salvarlo. «Era un desconocido, no era mi familia, no era amigo, nada. Yo a él no lo entendía, decía ‘cómo esta persona que no me conoce está arriesgando su vida’ y a pesar de que yo le decía ‘no hay más chance vete’, él me decía ‘no, yo te voy a sacar’. Hoy por hoy quiero ayudar de una manera para agradecer lo que hizo ese extraño por mí, lo estoy haciendo por extraños ahora».

Asimismo, destacó que a pesar de haber perdido su pierna, no ha sentido tristeza. «Yo nunca me deprimí, yo lo que estaba era feliz y agradecido porque estaba vivo. Cuando llegué al hospital y me dicen que me tienen que amputar la pierna, yo estaba era feliz, yo decía ‘¿Pero voy a vivir? Bueno, quítame la pierna, yo lo que quiero es vivir. Yo estaba feliz y sigo estando feliz porque estoy vivo», concluyó.

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