Una profesora de La Guaira reveló que perdió a más de 200 alumnos en los terremotos registrados el pasado 24 junio y confesó que a casi tres meses de la tragedia todavía siente mucho dolor y hasta culpa por estar viva.
Se trata de la historia de Madeleine Cova, quien señaló a BBC, que ha estado todo este tiempo cargando un dolor que muchos no logran entender.
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En julio, Cova publicó en TikTok un homenaje a sus estudiantes: «El terremoto me quitó una parte de mí: mis 15 alumnos del privado y 100 del público», escribió entonces, junto a fotos y videos de los adolescentes acompañados de frases como «ustedes no merecían irse».
«En ese homenaje están estudiantes que perdí y sus compañeros», relató.
La cifra, aclaró, ha seguido creciendo desde entonces: «Cuando hice el video, tenía 115 estudiantes muertos. Ya esa realidad cambió. Hoy día, en el liceo público, tengo más de 230 niños fallecidos y más de 200 desaparecidos», apuntó.
Aunque señaló que su familia está a salvo, no logra sentirse en paz. «Muchas personas no entienden por qué me siento así, si mi familia está bien, si mis hijos están bien, si a mí no me pasó nada», contó la profesora. «Pero siempre estoy triste», reconoció.
Le han dicho que no llame depresión a lo que siente, sino estado de tristeza profundo.
Sin embargo, ella prefiere llamarlo «duelo». «Es que no entienden que estaba demasiado involucrada con mis niños», explicó, en referencia a sus estudiantes fallecidos.
«Hay personas que no entienden mi sentir, que cuestionan por qué aún me siento tan mal. En mis estados de WhatsApp coloco a mis niños, siempre les dedico canciones», agregó.
Con quienes fueron sus alumnos, Cova apuntó que construyó una relación que iba mucho más allá del aula. Algo, que ella misma argumentó, explicaría su actual sentimiento.
«Me contaban sus problemas, sus metas, hablábamos muchísimo, salíamos a comer, yo iba a sus cumpleaños», recordó.

CONEXIÓN CON LAS MADRES
Ese vínculo se extiende hoy a las madres que, como ella, tratan de sobrellevar la pérdida.
«Las mamás que perdieron a sus muchachos me llaman, me escriben, nos consolamos mutuamente. Yo les digo: ‘No sé cómo haces para levantarte cada mañana. Si yo me siento mal, ¿cómo te sentirás tú que eres la madre?’. Es un dolor que no puedo describir porque es inmenso y me afecta muchísimo todavía», recalcó.
SENTIMIENTO DE CULPA
«Me pasa que estoy en sitios a donde fui para recrearme y me siento culpable porque no quiero sentirme bien, no quiero olvidar lo mucho que significaron para mí y que ya no están», manifestó Cova. «Para mí, eran como mis hijos», reiteró.
Nacida en La Guaira —el estado más golpeado por los terremotos, que dejaron más de 6.500 muertos según cifras oficiales, además de miles de desaparecidos sin cifra certera—, la docente trabajaba antes de los terremotos en el colegio privado Alejandro Otero, donde impartía Castellano y Literatura entre primer y quinto año de secundaria.
Además, es coordinadora de segundo año en el liceo público Juan José Mendoza, plantel en el que continúa laborando.

