Una pequeña exposición a la luz durante el sueño puede alterar la forma y el funcionamiento de los músculos del corazón, reveló un estudio reciente. El mismo señala que de esta forma aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias en el futuro.
“La contaminación lumínica ha surgido como un nuevo factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares”, afirmó el autor principal del estudio, el Dr. Lu Qi, titular de la Cátedra Distinguida HCA Regents, reseñó CNN.
“Nuestros hallazgos, junto con la evidencia de otros estudios, sugieren que tanto los médicos como los responsables de formular políticas deberían considerar la reducción de la exposición a la luz nocturna como una de las posibles estrategias para prevenir enfermedades cardíacas”, señaló el también director del Centro de Investigación sobre la Obesidad de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans.
Para lograr un sueño de calidad, los expertos recomiendan que la iluminación del dormitorio no supere el nivel de 1 lux, lo que implica una oscuridad considerable. El lux es una unidad de medida de la iluminación establecida por el Sistema Internacional de Unidades. Según los expertos, 3 lux equivalen a la luz de la luna o a la luz que se filtra por debajo de la puerta cerrada de una habitación.
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En el estudio, los investigadores descubrieron que, en las personas expuestas a más de 3 lux de luz mientras duermen, pueden engrosar las paredes de su músculo cardíaco. La consecuencia es que se reduce la eficiencia de la acción de bombeo del corazón.
Además, determinaron que el grado de daño aumentaba a medida que la habitación estaba más iluminada, según el estudio.
El experimento destacó, entre los ejemplos de luz adicional, el resplandor de un teléfono inteligente colocado boca arriba. También influye la luminosidad de un despertador digital o la contaminación lumínica proveniente del exterior.
EL EXPERIMENTO
Para llegar a sus conclusiones, los expertos analizaron el sueño de más de 11.000 personas sin enfermedades cardiovasculares. Todos los participantes llevaron puesto un sensor en la muñeca durante siete días para medir los niveles de luz nocturna.
Tres años después, se les realizó una resonancia magnética cardiovascular para examinar la estructura y el funcionamiento de su corazón.
En comparación con las personas que no estuvieron expuestas a la luz durante la noche, dormir en condiciones de más de 3 lux causó un engrosamiento de las paredes del ventrículo izquierdo del corazón.
Así se redujo el espacio interno de dicha cavidad. También se observó una disminución en la capacidad del músculo cardíaco para contraerse durante el latido. Esto constituye un indicador temprano de disfunción cardíaca.
También detectaron daños adicionales en otras dos cavidades del corazón. La modificación de la forma del músculo cardíaco se denomina “remodelación” cardíaca, señaló el Dr. Andrew Freeman. Él es director de Prevención Cardiovascular y Bienestar en National Jewish Health, en Denver.
“No queremos que el músculo cardíaco se engrose. No queremos que se vuelva rígido. No queremos que el corazón aumente demasiado de tamaño”, afirmó Freeman. “Y todo esto parece ocurrir cuando hay exposición a un exceso de luz y, potencialmente, a un sueño de mala calidad”.
Por otro lado, el estudio determinó que entre el 24 % y el 49 % del impacto en el corazón se debió a una menor duración del sueño (menos de cinco o seis horas). Esto es una “consecuencia directa de la exposición a la luz nocturna”, indicó Qi. Otros factores podrían explicar el 51 % restante del riesgo.
“La exposición a la luz nocturna puede afectar a otros factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el estrés y los cambios biológicos”, comentó Qi.

