Las famosas rutinas de “skin care” o de cuidados de la piel que se han viralizado a través de las redes sociales esconden un riesgo. Y es que los expertos aseguran que emprender estas rutinas sin supervisión puede acarrear más perjuicios que beneficios.
Dermatólogos consultados por el portal Infobae advirtieron que las rutinas implican varios errores cotidianos que pueden alterar la barrera protectora de la piel. Además, favorecen la inflamación y dejan marcas persistentes.
Señalaron que el cuidado facial puede complicarse cuando se acumulan productos, tendencias y consejos sin respaldo profesional.
Explicaron que la capa externa de la piel actúa como protección frente a irritantes, pérdida de agua y agresiones ambientales. Y cuando se debilita, pueden aparecer rojeces, brotes, sensibilidad o manchas.
LOS ERRORES MÁS COMUNES
1. Exfoliar en exceso puede dañar la barrera cutánea. Eliminar células muertas contribuye a renovar la superficie de la piel, pero los exfoliantes físicos y químicos usados con demasiada frecuencia pueden provocar irritación.
Marisa Garshick, dermatóloga y profesora clínica en Weill Cornell Medicine, señaló que el exceso puede causar enrojecimiento, sensibilidad, brotes e incluso pequeñas lesiones superficiales. La sugerencia es limitar la exfoliación a un máximo de tres veces por semana.
2. Dormir con maquillaje favorece la obstrucción de los poros. Al final del día, en la piel se acumulan maquillaje, sudor, sebo y partículas del ambiente. Si no se retiran, pueden formar una capa que obstruye los poros y se asocia con acné, irritación y aspecto apagado. La limpieza nocturna también permite aplicar hidratantes o tratamientos sobre la piel libre de residuos.
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3. El protector solar debe usarse durante todo el año. La exposición solar se vincula con envejecimiento prematuro, manchas y cáncer de piel. Las nubes y las actividades cotidianas no eliminan por completo el contacto con la radiación ultravioleta.
4. El cuello y el escote también requieren cuidados. La piel del cuello posee menos glándulas sebáceas que la del rostro y puede resecarse con mayor facilidad. Sin embargo, suele quedar fuera de la aplicación de protector solar, hidratantes y activos antiedad.
5. Mezclar demasiados activos incrementa la irritación. La combinación de activos potentes puede ocasionar inflamación y, en algunos casos, quemaduras químicas. La recomendación es introducir un producto a la vez y observar la respuesta cutánea antes de sumar otro.
6. La piel grasa también necesita hidratación. Evitar la crema hidratante por temor al brillo es otro hábito frecuente. Una piel deshidratada puede aumentar su producción de sebo o volverse más reactiva debido al deterioro de su capa protectora.
7. Reventar granos aumenta el riesgo de marcas. Apretar un granito puede introducir bacterias en capas más profundas y agravar la inflamación. El hábito favorece la aparición de manchas posteriores y cicatrices.
8. Las tendencias virales no sustituyen el consejo médico. Los contenidos de redes sociales multiplicaron las rutinas extremas y las promesas de resultados inmediatos. Lo viral no siempre es seguro ni está respaldado por la ciencia.
9. La rutina debe cambiar con el paso de los años. Los productos que funcionaban a los 20 o 30 años pueden no responder igual décadas después. Con la edad, la piel puede requerir más hidratación, antioxidantes, retinoides o péptidos, según cada caso. Mantener una rutina que ya no se adapta a las necesidades actuales puede derivar en sequedad, sensibilidad o brotes.
10. Los tonos de piel oscuros también necesitan protección solar. La mayor cantidad de melanina no elimina el daño causado por el sol. La exposición puede empeorar manchas oscuras y melasma, una condición caracterizada por áreas de hiperpigmentación.
11. Dormir poco también se refleja en el rostro. El cuidado cutáneo no depende únicamente de los productos. El descanso permite que la piel realice parte de sus procesos de reparación nocturna.
