Ser celoso o celosa puede generar dolor y conflictos en la pareja. El impacto de esta emoción se agrava cuando adquiere características patológicas. Tanto, que el contacto con una persona tóxica puede afectar la salud mental y hasta acelerar el proceso de envejecimiento, según una investigación reciente.
La licenciada en Psicología y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), Gabriela Martínez Castro, define a los celos como una reacción emocional que surge cuando una persona percibe una amenaza real o imaginaria hacia un vínculo afectivo que considera importante.
Esta emoción está ligada principalmente al temor de perder el amor, la atención o el cariño de la persona amada.
“Cuando los celos aparecen en la mente de la persona que cela, se activan pensamientos de inseguridad, comparación y desconfianza hacia el otro. La persona puede interpretar situaciones ambiguas como señales de rechazo o infidelidad, incluso sin pruebas concretas, porque ‘el que busca, encuentra’”, dijo Martínez en Infobae.
Agregó que “esto genera ansiedad, angustia y una necesidad de buscar certezas o de controlar la situación para aliviar esos temores. Los celos no hablan tanto de la conducta del otro como de los temores de quien los experimenta», detalló la psicóloga.
NO DEPENDEN DE FACTORES EXTERNOS
Un estudio reciente determinó que los celos no dependen únicamente de factores externos. Existen varios sesgos de pensamiento capaces de intensificar esta emoción hasta transformarla en una obsesión.
Añade que los celos se originan a partir de las “teorías y estrategias” que cada persona desarrolla sobre sus propias emociones y las de los demás. El enfoque subraya que experimentar celos forma parte de la vida cotidiana.
No obstante, algunas personas resultan afectadas en mayor medida porque interpretan esa emoción mediante pensamientos distorsionados. En ese sentido, señala la importancia de reconocer estas ideas sesgadas para disminuir su influencia en las relaciones.
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El estudio abordó los celos a través de la Terapia de Esquemas Emocionales. Se trata de un modelo de terapia cognitivo-conductual que pone el foco en las teorías y estrategias del paciente relacionadas con la emoción, el apego y la aceptación.
De acuerdo con la investigación, los celos tienden a ser menos probables al inicio de una relación y pueden volverse más frecuentes a medida que el vínculo se prolonga.
La explicación es que, con el tiempo, hay más inversión emocional y más miedo a una posible pérdida. Esa probabilidad cambia según factores concretos: si la pareja se ve con frecuencia o si el compromiso no es del todo claro. La seguridad del apego es otro predictor relevante en el modelo presentado por Leahy.
Se establece que una persona con apego seguro tiene menos probabilidades de que los pensamientos celosos ocupen su mente. En cambio, alguien con apego inseguro, que teme de forma persistente el abandono, puede reaccionar con una cascada de celos incluso ante escenas inocentes.
SEÑALES QUE NO SE DEBEN IGNORAR
Lectura de la mente: suponer que se sabe lo que otras personas están pensando (“Él piensa que ella es sexy”).
Adivinación: hacer predicciones negativas sobre el futuro (“Ella será infiel”).
Catastrofización: no poder soportar lo que sucederá (“Sería terrible si mi pareja me engañara”).
Etiquetado: asignarse rasgos negativos globales (“Soy aburrido “).
Desestimar lo positivo: afirmar que los aspectos positivos de la relación son triviales (“Aunque las cosas vayan bien, eso no significa que pueda confiar en ella”).
Filtrado negativo: centrarse únicamente en los eventos negativos (“No hemos tenido relaciones sexuales en un par de semanas”).
Generalización excesiva: percibir un patrón global de aspectos negativos a partir de un solo evento (“Parece que ha perdido el interés en mí porque no hablamos anoche”).
Pensamiento dicotómico: ver los acontecimientos en términos de todo o nada (“Nada va bien en nuestra relación”).
“Deberían”: interpretar los eventos en términos de cómo deberían ser (“Mi pareja nunca debería encontrar atractivas e interesantes a otras personas”).
Personalización: asumir que todo lo que hace la pareja afecta (“Si encuentra interesante a otro hombre, entonces significa que soy aburrido”).
Culpar: centrarse en la otra persona como la causa de los sentimientos negativos (“Está intentando ponerme celoso”).
Razonamiento emocional: dejar que los sentimientos guíen interpretaciones de la realidad (“Me siento ansioso, así que significa que mi pareja está tramando algo”).
“Al identificar los pensamientos asociados con los celos, analizarlos y aprender a reconocerlos, las personas que se sienten amenazadas por la pérdida de su pareja pueden controlar sus emociones”, explica el estudio.
¿CUÁNDO LOS CELOS SE TRANSFORMAN EN UNA PATOLOGÍA?
Cuando los celos afectan la vida cotidiana y las relaciones, pueden indicar una patología que requiere ayuda profesional.
Los celos se consideran patológicos cuando dejan de ser una emoción pasajera y pasan a dominar los pensamientos y el sufrimiento de la persona, interfiriendo en la vida diaria y en las relaciones.
En estos casos, la persona puede mantenerse en estado de alerta constante, desconfiar sin motivos concretos y buscar confirmaciones permanentes de afecto para intentar controlar a su pareja.
La diferencia no radica en la intensidad de los celos, sino en la pérdida de libertad y bienestar que ocasionan.
Cuando provocan angustia persistente, conflictos recurrentes, conductas de control o una preocupación difícil de manejar, se trata de celos patológicos que requieren intervención profesional.
LA IMPORTANCIA DE LAS RELACIONES SANAS
Construir relaciones sanas implica desarrollar confianza, comunicación abierta y respeto por la individualidad del otro, agregó Gabriela Martínez Castro.
Sostuvo que “una pareja saludable no se basa en el control, sino en la capacidad de poder dialogar, expresar necesidades y tolerar la incertidumbre que toda relación implica. Nadie tiene nada comprado. También es importante fortalecer la propia autoestima y construir una vida personal rica en intereses, proyectos y vínculos”.
“Cuanto más segura se siente una persona de sí misma, menos necesitará controlar a los demás para sentirse querida. Y cuando los celos son muy intensos, la ayuda psicológica es una herramienta muy valiosa para comprender el origen y aprender nuevas maneras de relacionarse”, concluyó la psicóloga.

