A solo cuatro días de haber sido deportado desde Estados Unidos, el joven venezolano Jesús Carpio, de 25 años, fue asesinado en circunstancias todavía no claras mientras visitaba a su familia en el estado Guárico.
De acuerdo con Telemundo, el venezolano, quien había residido en Orlando junto a su esposa e hijos y era solicitante de asilo político tras ingresar a EEUU bajo parole humanitario, regresó a Venezuela tras firmar una salida voluntaria desde un centro de detención migratoria.
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El homicidio ocurrió el pasado viernes, 27 de febrero, cuando desconocidos irrumpieron en la vivienda donde Jesús se encontraba junto a su padre, José Carpio, de 55 años.
Sin mediar palabra, los agresores dispararon repetidamente contra ambos. Jesús resultó gravemente herido y fue trasladado de inmediato al hospital Dr. Pedro del Corral, donde falleció poco después de su ingreso debido a la gravedad de sus heridas.
Su padre, José Alejandro Carpio Matos, recibió un impacto de bala en el brazo derecho. Fue atendido inicialmente en el mismo centro asistencial y luego referido al hospital Dr. Rafael Zamora Arévalo, en Valle de la Pascua, donde se reportó como estable y fuera de peligro, de acuerdo con medios venezolanos.
Las autoridades presumen que se trató de un ataque directo, ejecutado con rapidez y sin intercambio de palabras, lo que refuerza la hipótesis de un homicidio planificado.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), adscritos a la delegación municipal de Zaraza, acudieron al lugar para iniciar las pesquisas y recolectar evidencias.
Hasta el momento, no se han identificado a los responsables ni se ha determinado el móvil del crimen. La familia insiste en que Jesús no tenía conflictos conocidos y su visita en la zona era estrictamente familiar.
Sin embargo, según versiones de parientes, entre ellos la viuda de la víctima, Luisanyeli Moreno, el asesinato se motivó al «cobro de vacunas» en la zona. Las autoridades no han confirmado esta información.
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¿POR QUÉ FUE DEPORTADO DE ESTADOS UNIDOS?
El joven había sido deportado el 23 de febrero, luego de ser detenido durante una parada de tráfico en Florida el 28 de enero.
Según el reporte del alguacil del condado Polk, conducía con la licencia y placa suspendidas, una falta considerada delito menor en primera ofensa.
Aunque su familia pagó la fianza correspondiente, Jesús terminó transferido a un centro de detención migratoria. En el sitio —según relataron— le ofrecieron dos opciones: esperar entre ocho y 12 meses para ver a un juez o firmar su salida voluntaria.
Agobiado por la incertidumbre, aceptó regresar a Venezuela pese al riesgo que implicaba, relataron sus parientes.
Sus familiares aseguran que Jesús había incluido en su solicitud de asilo las supuestas amenazas que él y sus hermanos recibieron mientras trabajaban para una empresa del Estado en Venezuela. Explicaron, que por ese motivo, se vieron obligados a huir.
Por ello, su retorno forzado los llenó de angustia. “Él nos decía que no era un delincuente para estar preso tanto tiempo. Aun sabiendo el peligro, aceptamos que firmara porque estaba desesperado”, comentó su hermana Yirbely Carpio.
La muerte de Jesús deja a su esposa e hijos en Orlando enfrentando un futuro incierto. Mientras, que su familia en Venezuela, exige justicia y claridad sobre lo ocurrido.
El caso se suma a una serie de episodios que reflejan la vulnerabilidad de los migrantes venezolanos deportados o forzados a regresar a un país. Muchos aseguran no tener garantías de seguridad ciudadana.

