Este sábado, 1 de agosto, se tiene previsto el inicio de las mesas de diálogo entre los representantes de la Asamblea Nacional 2015, encabezados por Dinorah Figuera, y la Asamblea Nacional 2025, liderada por Jorge Rodríguez. Sin embargo, ¿puede ser considerado como el comienzo de una transición en el país?
Ante esto, el politólogo Walter Molina Galdi conversó con Caraota Digital para analizar los escenarios.
«Puede ser el inicio de una transición, pero eso dependerá exclusivamente de los resultados. No estamos ante una negociación convencional entre dos partes equivalentes. Estados Unidos impulsa, tutela y arbitra este mecanismo, mientras los venezolanos allí sentados intentarán influir en su desarrollo», acotó.
A su juicio, «más que una mesa tradicional, se parece a una sinfonía con un director de orquesta claramente identificado y unos músicos que buscarán incidir en la interpretación de la obra».
En ese sentido, expresó que la hoja de ruta debería ser concreta: «Garantías para los dirigentes y partidos, regreso seguro de los exiliados, recuperación progresiva de instituciones como el CNE y el TSJ y, finalmente, un cronograma presidencial cierto, breve y verificable».
«El mecanismo será útil en la medida en que acerque al país a esas metas. Si se limita a producir reuniones, fotografías y comunicados, habrá fracasado», sentenció el licenciado en Ciencias Políticas y Administrativas de la UCV.
DINORAH FIGUERA, ¿LA PERSONA INDICADA PARA EL DIÁLOGO?
Dinorah Figuera fue la persona elegida por Estados Unidos para encabezar estos diálogos con el Gobierno. Pero, ¿si es la dirigente indicada en este momento crucial del país?
«Lo sabremos con base en lo que ocurra. Dinorah Figuera es una dirigente política de bajo perfil, que no ha liderado nunca como tal. Y ahora tampoco lo hará, dado que su designación, que emana de ser la cabeza de la Comisión Delegada de la AN2015, fue decidida por Washington. Pero no creo que el éxito del proceso dependa de una sola persona. La discusión sobre los nombres es válida, aunque secundaria frente a la cuestión de fondo», expresó Molina Galdi.

Destacó que a partir del 1 de agosto, esa delegación deberá construir legitimidad de desempeño.
«Es decir, su autoridad no vendrá solamente del cargo que ocupa cada integrante, sino de su capacidad para obtener resultados. Dentro de algunos meses importará mucho menos quién se sentó en cada silla que saber si hubo instituciones recuperadas y una elección presidencial encaminada», apuntó.
¿QUÉ HACE ESTE DIÁLOGO DIFERENTE A LOS ANTERIORES?
El gobierno y la oposición se han sentado muchas veces en la historia reciente del país. Sin embargo, el experto consideró que este proceso es diferente a los anteriores por la correlación de fuerzas.
«En procesos anteriores, el chavismo utilizaba el diálogo para ganar tiempo, dividir a sus adversarios y reducir la presión internacional. Hoy llega debilitado, condicionado y sometido a una presión externa mucho mayor. Además, Estados Unidos no aparece simplemente como facilitador, sino como garante y conductor del proceso», expresó.

Aunque comentó que nada asegura por sí solo que el chavismo cumpla. «Su historial obliga a desconfiar. La garantía debe estar en la capacidad de Washington para condicionar beneficios, recursos y reconocimiento al cumplimiento de metas verificables. Cada avance debe producir una consecuencia y cada incumplimiento debe tener un costo. Sin ese sistema de incentivos y sanciones, el chavismo volverá a hacer lo que ha hecho durante años», dijo.
LA AUSENCIA DE MARÍA CORINA MACHADO
La líder de la oposición María Corina Machado aseguró que no va a participar en este diálogo. Pero, ¿esta ausencia puede ser considerada un error?
«No necesariamente. María Corina Machado conserva la principal legitimidad política y popular del país, pero eso no significa que deba ocupar todas las funciones dentro del proceso. La AN 2015 puede asumir una tarea institucional y técnica, mientras ella organiza a la sociedad, moviliza al país y fija las líneas rojas de la transición», afirmó.

«La mejor analogía es la de un partido de fútbol. La delegación debe ayudar a garantizar que exista un árbitro imparcial, reglas claras, un terreno de juego confiable y la certeza de que el trofeo será entregado al ganador. María Corina tiene otra tarea: organizar al equipo, organizar -de nuevo- a la sociedad y prepararlo para ganar. En efecto, esa mesa parte con una pata coja pues no hay representación directa de quien lidera al país, pero eso puede arreglarse si se logran los objetivos», manifestó.
EL ROL DE LOS PARTIDOS
El politólogo señaló que los partidos de oposición deben acompañar el proceso «sin convertirse en simples defensores de la mesa».
«Su responsabilidad es informar, rendir cuentas, mantener contacto con la sociedad y exigir que cada compromiso se traduzca en hechos. También deben entender que no representan únicamente a sus organizaciones. Allí estarán defendiendo derechos e instituciones que pertenecen a todos los venezolanos», agregó.
EL PAPEL DE EEUU
El experto sostuvo que el papel de Estados Unidos ha sido indispensable para resolver la crisis política que vive Venezuela.
«Sin su presión, difícilmente se habría abierto esta oportunidad. Hay que reconocerlo con claridad y agradecerlo. Pero agradecer no significa renunciar a la vigilancia. Washington busca estabilidad, seguridad energética, control migratorio y previsibilidad regional. Los venezolanos necesitamos, además, democracia, libertad y soberanía popular. Ambos intereses pueden coincidir, pero no son idénticos. Por eso debemos acompañar a Estados Unidos y, al mismo tiempo, recordar que el destino final del proceso debe ser decidido por los venezolanos», indicó.

