José Vargas, dueño de la empresa JVargas dedicada a la venta de maquinaria agrícola, reveló que tuvo pérdida total luego del colapso de la tubería matriz de 42 pulgadas del Acueducto Regional del Táchira.
«Es triste ver perder treinta y tres años de trabajo», expresó Vargas. «Fue muy horrible. Esto fue algo que me sucedió hace 10 años también, del mismo modo, de la misma manera JVargas se vio afectada totalmente».
«Gracias a Dios no hubo pérdidas humanas, solo un herido que fue el vigilante que una piedra le reventó la cabeza en el momento de él tratar de salir de aquí. Los daños son solo material, pero toda la estructura como tal está destruida, techos, la parte interna de las oficinas, papelería, todo lo tenemos perdido», indicó.
No obstante, destacó que en esta ocasión no tiene la capacidad para levantar su empresa. «Es bastante difícil porque son varios años de trabajo que han sido muy fuertes porque todo ha sido a pulmón y mas ahorita en estos tiempos que ustedes saben la situación y nos ha tocado muy duro».
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#24Sep #Táchira
El colapso de la tubería matriz de 42 pulgadas del Acueducto Regional provocó la destrucción total de la empresa JVargas y dejó a un trabajador lesionado tras el impacto de escombros.
La fuerza del agua y el desprendimiento de material destruyeron por completo… pic.twitter.com/o41xrBdE2m
— Reporte Ya (@ReporteYa) September 24, 2026
«En el primer golpe, hace 10 años, en el 2016 yo me pude levantar porque había capacidad de hacerlo en ese tiempo. Hoy día no tenemos capacidad para poder levantar otra vez JVargas», indicó.
Para finalizar, recordó el pánico que vivió cuando se rompió la tubería. «Nosotros trabajamos de 8 de la mañana a 5 de la tarde. Mis empleados gracias a Dios habían salido cinco minutos antes. Yo me quedé como siempre, soy el último que salgo porque soy el que cierro y todo, y el mecánico también estaba conmigo, él salió. Cuando yo siento el golpe miro por el retrovisor y veo la camioneta del mecánico saliendo. Yo pensé que la camioneta la había volado eso porque yo vi algo negro».
«Yo me quedé en la camioneta asustado porque empecé a sentir golpes. Cuando me bajé ya tenía el agua en las rodillas, salí corriendo y pude llegar a la parte superior y allá me resguardé.

