La defensora de derechos humanos, Rocío San Miguel, expresó este lunes que tras recibir la libertad plena «culmina un duro capítulo de mi vida».
Durante una entrevista ofrecida a Shirley Varnagy, San Miguel calificó como «un infierno» todo lo que vivió tras su detención en el aeropuerto de Maiquetía.
«Tras casi dos años en los que hablaron por mí a través de expedientes y acusaciones, hoy celebro mi libertad plena agradeciendo a Dios, a mi familia, a mi equipo jurídico y a la ciudadanía que alzó su voz. Fui retenida el 9 de febrero de 2024 en el aeropuerto de Maiquetía bajo una ‘alerta silenciosa’, sin orden de detención ni delito en flagrancia. Tras horas de incertidumbre, fui trasladada a la DGCIM en Boleíta donde inició el infierno», comentó.
Destacó que estar detrás de una reja implica violaciones sistemáticas a los derechos. «Sufrí una caída por laberintitis y pasé ocho meses fracturada en prisión antes de ser evaluada y operada en abril de 2025», dijo.
«En El Helicoide vives en alerta permanente. Para mantener la cordura me refugié en la fe, en la lectura de hasta diez horas diarias cuando lo permitían y en una película interior de recuerdos y esperanza», apuntó.
EL PAPEL DE RODRÍGUEZ ZAPATERO
De igual forma, Rocío San Miguel reveló el papel mediador que tuvo el controversial expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero durante su detención por razones políticas.
«La diplomacia humanitaria existe en muchos procesos políticos críticos y por supuesto Zapatero es controversial, ahorita está imbuido en un proceso que está pendiente de resolución judicial en España. Pero yo, junto a mi familia tenemos que darle gracias porque intervino directamente en muchos momentos», añadió.
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En este sentido, destacó que Zapatero la ayudó en muchas ocasiones. «Gracias a Zapatero me operaron, no solamente una vez, sino dos veces estando en prisión. En abril de 2025 estuve a punto de salir en libertad. Estuve 21 días hospitalizada y ya yo tocaba la posibilidad de que me remitieran a casa para restablecerme, lamentablemente no pudo ocurrir, pero él intervino para que esto se diera».
«Zapatero intentó buscarme en agosto de 2025, casi que tocamos la libertad, gracias a su mediación humanitaria. Nunca me olvido de algo muy importante, me ayudó a que mi hermano Miguel Ángel se montara en un avión el 8 de enero de este año para tratar de encontrar una solución a su salud en España, lamentablemente no fue posible», aseveró.
«Es decir, medió humanitariamente. Y estos actores existen en muchos procesos y se que esto causa polémica, pero el ruido exterior no debe menoscabar el agradecimiento genuino que yo tengo hacia esa persona por haber intervenido en momentos de extrema vulnerabilidad», continuó.
CAMBIOS POR VENIR
Por otro lado, Rocío San Miguel se mostró optimista y a disposición para seguir trabajando por el país. «El haber estado en una circunstancia donde todo mi proceso fue prácticamente investigado por un órgano militar te da una sensibilidad mayor a lo que hay que cambiar, en lo que hay que aportar. Esa es la forma de ver las cosas».
«No siento culpa por lo vivido; la culpa es del victimario, no de la víctima. Reafirmo mi convicción en el derecho a la contraloría ciudadana y en exigir que el Estado rinda cuentas y respete la ley. Dentro de la cárcel descubrí una fortaleza que no sabía que tenía. Aprendí a soltar lo que no puedes controlar cuando te quitan todos tus derechos y no sabes si podrás ver a tu familia», acotó.
Por último, mencionó que haber vivido el sistema desde adentro le dio una mayor sensibilidad sobre «los cambios urgentes que requieren los cuerpos de inteligencia, la justicia militar y los centros penitenciarios en Venezuela».

