Miles de hombres jóvenes en Estados Unidos decidieron saltarse la ducha, el desodorante y la ropa recién lavada antes de una cita, y todo para formar parte de una controversial tendencia viral en TikTok.
A la tendencia se le conoce comopheromone-maxxing, en la que los hombres están convencidos de que su olor corporal natural aumentará sus posibilidades de conquistar mujeres.
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La práctica consiste en evitar deliberadamente cualquier producto de higiene que pueda enmascarar el olor corporal antes de un encuentro romántico, bajo la premisa de que el aroma natural del cuerpo resulta más atractivo que cualquier fragancia artificial.
Se trata de una variante dentro del fenómeno más amplio conocido como looksmaxxing, la corriente de autooptimización física que circula en redes sociales y que agrupa desde rutinas de entrenamiento hasta intervenciones estéticas extremas.
Según informó Fox News, el pheromone-maxxing está asociado principalmente a adolescentes y hombres jóvenes, y se volvió tendencia en Estados Unidos a través de TikTok al menos desde 2024, cuando hilos en Reddit ya documentaban el fenómeno con reacciones mayoritariamente críticas.
¿POR QUÉ LO HACEN?
Quienes defienden esta práctica sostienen una teoría simple: mientras más intensa sea la fragancia corporal de un hombre, mayor será su capacidad de atracción sexual.
Para sus seguidores, ducharse o aplicarse desodorante elimina las feromonas que el organismo libera de forma natural, unas sustancias químicas a las que atribuyen la capacidad de desencadenar una respuesta biológica en las parejas potenciales.
Con ese razonamiento, se busca potenciar ese <br> «musk natural» al máximo.
Detrás de esta idea se apela a un concepto real de la biología, aunque aplicado de forma cuestionable al comportamiento humano.

¿QUÉ SON LAS FEROMONAS?
Las feromonas son compuestos químicos que funcionan como señales entre miembros de una misma especie y que están ampliamente documentadas en insectos y otros animales, donde regulan desde conductas de apareamiento hasta alertas de peligro.
En algunas especies, incluso, operan sin olor perceptible para el resto de los individuos, según explicó Scientific American.
El problema de fondo es que ese mecanismo, comprobado en el reino animal, no cuenta con el mismo respaldo cuando se traslada a los seres humanos.
De hecho, la existencia de feromonas humanas con efectos conductuales claros y reproducibles no está probada científicamente, lo que convierte al pheromone-maxxing en una apuesta basada más en la creencia que en una evidencia o situación real.
Scientific American lo resumió con precisión: «No hay pruebas de una respuesta conductual consistente y fuerte a ninguna señal química producida por humanos».

