Una mujer en Escocia reveló cómo estuvo a punto de casarse con un violador en serie, encarcelado recientemente por sus crímenes, y cómo su familia y amigos la convencieron de no hacerlo, luego de haber sufrido maltrato físico y psicológico.
La mujer, cuya identidad no hizo pública, contó como el hombre identificado como Christopher Malcolm llegó a dejarle la cara «llena de moretones» justo antes de que visitara a su padre, que padecía una enfermedad terminal, según narró a la BBC.
A medida que pasaba el tiempo su familia estaba cada vez más preocupada. En varias ocasiones expresaron sus inquietudes por su bienestar ante el programa de denuncia de violencia doméstica de la policía escocesa, y entregaron pruebas a las autoridades, incluidos mensajes de texto y fotos de sus lesiones. No obstante, la víctima tenía miedo de denunciar por temor a represalias por parte de su pareja.
Aunque esto retrasó el actuar de las autoridades, gracias a las denuncias recibidas pudieron recaudar suficientes pruebas para arrestar a Malcolm. Tras su detención, su ahora expareja se decidió y presentó un informe completo sobre las violaciones, agresiones y abusos a los que la había sometido.
La detención ocurrió cuatro semanas antes de la boca que tenían prevista.
SE CONOCIERON POR TINDER
La víctima conoció a Malcolm en la aplicación de citas de Tinder en agosto de 2024. En la primera cita la invitó a tomar un café y a dar un paseo. Ella lo recuerda en esa ocasión como «encantador y divertido».
Además, la relación avanzó más rápido de lo que esperaba. En la primera semana conoció a sus padres, en cuestión de meses ya vivían juntos y para Navidad se comprometieron.
«Cuando estábamos felices, era como si fuera mi mejor amigo. Hacia el final, podía completar mis frases. Sabía lo que estaba pensando; era agradable, pero a la vez daba miedo», señaló.

No obstante, Malcolm comenzó a controlarla progresivamente, iniciando con pedirle que borrara sus redes sociales para que su relación siguiera siendo «solo entre nosotros».
Tampoco le permitía contestar las llamadas de su familia en su casa porque a él «no le gustaban sus acentos» y le escondía el teléfono o se lo quitaba.
En varias ocasiones, él se presentó en su trabajo y le exigió que saliera temprano, amenazándola con armar un escándalo. Ella terminaba aceptando porque si no sabía que tendría una «noche horrible» al llegar a casa.
«Me molestó mucho. Ese era el sector en el que tanto me había esforzado por entrar y me encantaba mi trabajo. Sentía que perdía una parte de mí misma al perder esa faceta del trabajo. Empecé a sentir que mis empleados ya no me respetaban porque permitía que alguien me dijera cuándo me iba del trabajo. No sabía que estaban al tanto de lo que estaba pasando», relató.
LA VIOLENCIA CADA VEZ MÁS FRECUENTE
La mujer contó que cada vez eran más frecuentes los episodios de violencia. En una ocasión Malcolm tuvo una crisis durante tres días, destrozó el sofá con una cuchilla y amenazó con suicidarse.
En otras ocasiones se sentaba sobre su pecho y la estrangulaba. Aseguró que él se burlaba durante estos ataques y la amenazaba con más violencia. En uno de estos ataques la dejó con lesiones permanentes y desfigurada.
En otra ocasión, Malcolm le fracturó la muñeca y le impidió ir al hospital, lo que ahora le impide sostener incluso un libro con una mano.
Además, contó que la violó en más de una ocasión, incluso cuando había un niño en la casa. Posteriormente, la obligó a sentarse en el suelo delante del niño y a disculparse por el susto que le había causado.
«Los días que se portaba mal, lo primero que hacía era poner heavy metal a las 6 de la mañana. Le dije lo mucho que me afectaba, pero él sabía que era una forma de tortura: ‘prepárate para lo que va a pasar hoy'», llegó a decirle.
«Uno empieza a insensibilizarse porque se da cuenta de que no hay nada que pueda hacer. Te sientes un poco atrapada porque sabes que si se lo cuentas a alguien, te dirán que te vayas, pero no estás en una posición en la que sientas que puedes irte», explicó.
AYUDA DE SU FAMILIA
La familia de la mujer no tardaron en darse cuenta de lo que estaba pasando. Le dejaron en claro que la querían y deseaban que estuviera a salvo. También que creían que Malcolm no era un buen hombre, pero afirmaron que cualquier decisión que ella tomara debía ser suya.
Su hermana le escribió una carta explicándole por qué no podía asistir a su boda, describiendo «terribles pesadillas» y la preocupación de no volver a verla jamás. «Por favor, ten en cuenta que si decides en el último minuto no seguir adelante con esto, sube a tu auto y maneja, maneja hasta donde estoy si es necesario», dijo.
Sin que ella lo supiera, cuatro personas realizaron la denuncia ante la policía. Tras la primera denuncia detuvieron a Malcolm y lo pusieron en libertad bajo fianza poco después. En ese momento los agentes pidieron que la víctima diera su propia versión.
«Fueron muy explícitos conmigo. Me dijeron: ‘Si no declaras, te encontraremos en una cuneta al borde de la carretera. Recuerdo que eso me impactó muchísimo porque nunca antes alguien me había dicho algo con tanta franqueza. Era muy consciente de que esto era una posibilidad que podría ocurrir en algún momento, si seguía así», comentó.
La víctima, quien ahora tiene 30 años, ahora valora lo que hicieron esos policías, sus amigos y familia para salvarle la vida.
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Tras un juicio en el que participaron 56 testigos, Malcolm, de 37 años, fue declarado culpable de delitos contra cuatro mujeres en las localidades escocesas de Lothian y Moray, entre ellas Amy, que se remontan a 2008, cuando aún era adolescente Finalmente, recibió una condena de 16 años de cárcel.
Por su parte, su expareja ha recibido apoyo de varias organizaciones, ha recibido terapia, se ha comprado un auto nuevo y una casa, y está lista para formar una familia.
«Mis amigos y familiares estaban absolutamente aterrorizados de que los fuera a odiar, de que no quisiera tener nada que ver con ellos después. Lo único que sentí fue alivio y agradecimiento por su valentía», concluyó.

