Un video de vigilancia captó el momento exacto, cuando una silla de ruedas eléctrica estalló y generó una inmensa bola de fuego, apenas segundos después de que su propietaria, Alexandra Anaya, la sacara de su vivienda al notar un comportamiento extraño.
La explosión de la silla de ruedas, que se registró en la entrada de su casa en Hollywood, en California (EEUU), generó una nube de llamas y fragmentos que volaron en todas direcciones, convirtiéndose rápidamente en un caso viral en redes sociales por la fuerza del estallido y la sorprendente reacción de la mujer.
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Alexandra Anaya dijo, de acuerdo con el testimonio obtenido por Telemundo, que tuvo segundos para alejarse lo más posible y salvar su vida.
«Ocho segundos después explotó en una bola de fuego», dijo al mencionado medio de comunicación.
«No lo podía creer; de verdad no podía creer que explotara de esa manera y con esa fuerza. Nunca había visto algo así», agregó.
¿CÓMO PUDO SABER QUE ALGO EXTRAÑO PASABA?
Anaya relató que todo comenzó la mañana del domingo, cuando un chasquido la despertó. El sonido provenía de la silla de ruedas eléctrica Zinger que había comprado recientemente en una tienda de segunda mano.
El equipo, que estaba cargándose en el pasillo de su casa, utilizaba una batería de litio y un cargador que no era el original del fabricante.
Al tocar la batería, notó que estaba caliente, lo que la llevó a buscar información en internet. Allí encontró advertencias claras: «Peligro inminente; colóquela sobre cemento o en un lugar donde otras cosas no puedan incendiarse».
Siguiendo esa recomendación, Anaya llevó la silla hasta la entrada de su casa y la observó por unos segundos.
Escuchó primero un silbido, luego sintió el impulso de correr, y apenas se dio la vuelta, la silla explotó con tal fuerza que fragmentos del aparato impactaron su espalda mientras huía hacia el interior.
Su hermana, que estaba dentro de la vivienda, también quedó conmocionada por la magnitud del estallido.
«Hoy, y desde entonces, no he dejado de dar gracias en voz alta, de hablar con el Señor, de agradecerle: todavía tengo casa, no me quedé sin hogar, mi hermana está conmigo y no estamos heridas», confesó Anaya.
«Si se hubiera propagado, los bomberos dijeron que las llamas eran lo suficientemente altas como para alcanzar el techo», relató.
