El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) planea invertir hasta 20 millones de dólares en guantes capaces de producir descargas eléctricas para someter a migrantes que se resistan durante los arrestos.
Así se detalló por medio de un documento publicado este martes, 11 de agosto, en el sistema de previsión de adquisiciones del Gobierno federal.
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El dispositivo, conocido como G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter), luce como un guante convencional hasta que el agente activa un interruptor que enciende el modo eléctrico y produce dolor al contacto con la piel.
El plan contempla distribuirlo entre los agentes de Operaciones de Ejecución y Deportación (ERO) y los oficiales de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, E en inglés), las dos unidades que ejecutan arrestos y detenciones migratorias bajo la política de deportaciones masivas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
OPCIÓN NO LETAL
El fabricante, Compliant Technologies, con sede en Lexington, en Kentucky, promociona el equipo como una opción no letal que permite actuar a los agentes a una distancia de hasta tres metros, el rango en el que —según la empresa— ocurrieron el 70 % de los disparos fatales contra agentes en años recientes.
La compañía aseguró en su sitio web que el dispositivo ayuda a desescalar situaciones tensas y reducir el riesgo de lesiones tanto para los agentes como para los civiles. Ni el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ni el fabricante han respondido a los medios estadounidenses que pidieron explicaciones sobre la compra.
De concretarse, la adquisición se sumaría a un arsenal tecnológico que ICE ya utiliza para sus operativos: aplicaciones de reconocimiento facial y de huellas dactilares, cámaras que rastrean matrículas y herramientas para extraer información de teléfonos celulares.
La novedad llega en medio de señalamientos recurrentes por el uso excesivo de la fuerza por parte de la agencia, que en algunos casos ha derivado en la muerte de migrantes y de ciudadanos estadounidenses durante detenciones.
En tanto, organizaciones de derechos civiles advierten que el nuevo equipo podría agravar ese patrón.
«El ICE ha pasado el último año demostrando a este país que recurre a la fuerza con demasiada rapidez. Ahora podrán aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón, tal vez sin que nadie más se percate de ello», afirmó Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del proyecto de vigilancia policial de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).

