Junior Puerta, un migrante venezolano, aceptó salir voluntariamente de Estados Unidos y regresar a Venezuela. Sin embargo, permanece en los calabozos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) desde principios de año.
Su esposa, Marlinis Aliendres, dijo a CNN que recibió hace ocho meses el siguiente mensaje: «Mi amor, avísale a todos, ya voy a casa». Aunque Junior pensó que iba a regresar a Venezuela, el vuelo nunca despegó y no se dio un reencuentro.
«Lo único que quiero es volver a mi vida normal, volver a comer bien, volver a dormir bien, dejar de admirar cómo otras parejas van juntas a ciertos lugares y nosotros desde hace ocho meses lo dejamos de hacer», dijo Marlinis.
A pesar de que firmó su salida voluntaria, Junior permanece en los calabozos del ICE a la espera de su expulsión. Mientras tanto, Marlinis optó por regresar a Venezuela con su hija de dos años, quien es ciudadana estadounidense.
«Mi hija es autista no verbal, ella no expresa, pero ella sabe que falta una pieza. Porque es mamá, papá y yo y ella siempre cuando se iba a dormir que ya papá no estaba siempre ponía los peluchitos boca abajo. Papá, mamá y yo», señaló.
ICE SOBRE EL CASO DE JUNIOR
La pareja llegó a Estados Unidos en 2020 con un visado de turista, pero solicitaron el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés). Un año después, pidieron asilo y continuaron el proceso legal hasta la actualidad.
Junior resultó detenido en febrero durante una parada de tránsito, en donde agentes del ICE le solicitaron sus documentos. Antes de firmar su salida voluntaria, intentaron luchar el caso de asilo durante varios meses.
ICE aseguró a CNN que Junior es un «extranjero ilegal procedente de Venezuela». La propia agencia reconoció que el migrante no tiene antecedentes penales, aunque alegó que permaneció en Estados Unidos más tiempo del autorizado.
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: FISCAL DE EEUU CONFIRMA ARRESTO DE ÁLVARO PULIDO, ENFRENTARÁ ESTOS DOS CARGOS FEDERALES
Mientras tanto, Junior insiste en que sea expulsado hacia Venezuela para reencontrarse con su familia. «¿Por qué no le permiten regresar a su casa? Si ellos no tienen cómo mandarlo, permítanos a nosotros pagar ese boleto de avión y traerlo de vuelta a casa», sentenció su esposa.
Junior es tan solo uno de los 741.870 migrantes que cuentan con órdenes de expulsión. El 83,5% de los casos cerrados en agosto de 2026 se produjeron gracias a salidas voluntarias.
