La abogada de Wilber Rafael Garcés Pérez, el delivery venezolano baleado por ICE en Texas, denunció que lo tuvieron que llevar de vuelta al hospital luego de que los agentes de migración tomaran «represalias» en su contra tras dar declaraciones a la prensa.
Wilber había contado que le dispararon por la espalda y le dieron de alta del hospital cuatro horas después, con la bala todavía alojada en la columna. «Dijo que tenía un dolor intenso, sin medicamentos para el dolor, y fue llevado a un centro de procesamiento ICE donde hacía mucho frío y no había cama», comentó Kate Lincoln-Goldfinch.
«A las 4:00 a. m., fue trasladado al centro de detención en Pearsall, todavía sufriendo y todavía sin medicamentos para el dolor», agregó la abogada.
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No obstante, su preocupación se incrementó cuando recibió una llamada tras la rueda de prensa. «Acabo de recibir una llamada de un detenido. Obviamente, no voy a decir quién es. Me dijo que tomaron represalias contra él, entraron y lo trataron con brusquedad, y que perdió la sensibilidad en el lado izquierdo de su cuerpo, en el brazo y en la pierna, porque tiene una bala alojada en la columna».
«Me dijeron que fue esposado, encadenado a los pies, colocado en una cadena de cintura y llevado a un hospital.
Estoy esperando saber cómo está y cuál es su condición actual», continuó.
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EXIGE EXPLICACIONES
Kate Lincoln-Goldfinch exigió que se aclare la actuación de los funcionarios del ICE. «Si algún médico certificado por la junta quiere participar, me encantaría saber de ti. ¿Le darías de alta a un paciente tan rápido después de un disparo en la espalda, sabiendo que la bala todavía estaba alojada? ¿Cuál es el protocolo típico para traumas como este?».
Señaló que actualmente el venezolano se encuentra en otro hospital recibiendo tratamiento con respecto a la parálisis en su lado izquierdo.

