Una madre de Arizona (EEUU) asesinó a tiros a sus dos hijos y luego se quitó la vida minutos después de atacar a la mujer que acompañaba a su esposo en un bar, en uno de los episodios de violencia familiar más estremecedores registrados este año en el país norteamericano.
De acuerdo con lo reseñado por New York Post y otros medios locales, la mujer fue identificada Andrea Clarice Davis, de 38 años, y su caso ha conmocionado a Arizona por la secuencia de hechos.
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Según la policía, todo comenzó poco después de la medianoche de este lunes, cuando la mujer llegó al Tailgaters Sports Bar & Grill, en Glendale, y abrió fuego contra su esposo, Nolan Davis, y una mujer de 36 años, quien lo acompañaba.
La acompañante recibió un disparo en la nuca mientras intentaba huir hacia su vehículo, aunque sobrevivió y se espera que se recupere.
Aunque se maneja la hipótesis de un presunto caso de infidelidad o pasional, las autoridades todavía investigan la naturaleza exacta de la relación entre ella y el esposo.
Lo que se precisó, es que tras el ataque en el bar, Andrea condujo hasta su casa en Phoenix y envió a su marido un mensaje de texto que heló la sangre de los agentes: le advirtió que haría daño a sus hijos y le envió una fotografía de uno de ellos sangrando por la cabeza.
Nolan, todavía en la escena del tiroteo y rodeado de policías, mostró el mensaje a los agentes, quienes corrieron hacia la vivienda familiar, ubicada a solo dos millas del bar.
Cuando los oficiales forzaron la entrada, encontraron una escena devastadora. Andrea yacía muerta junto a los cuerpos de sus hijos, Austin, de 10 años, y Andolan, de apenas 18 meses.
Según el portavoz policial José Santiago, los agentes ya anticipaban una situación crítica, pero el hallazgo superó cualquier expectativa. Ahora intentan reconstruir minuto a minuto lo ocurrido y determinar qué detonó la espiral de violencia.
«Como ya sabíamos que se trataba de una situación crítica, los agentes forzaron la entrada a la vivienda, y fue entonces cuando se encontraron con esta horrible situación», dijo Santiago.

ESTABA SEGURA DE LA «INFIDELIDAD»
En tanto, amigos cercanos aseguraron que Andrea estaba convencida de que su esposo la engañaba con una compañera de trabajo.
Su mejor amiga, Amy Bowers, afirmó que la sospecha la consumía emocionalmente y llevaba tiempo pidiendo ayuda.
«Esta relación la hizo perder completamente la cabeza», dijo. Pese a ello, la pareja no tenía antecedentes de violencia doméstica ni registros previos con las autoridades.
«Nunca les había sucedido algo así. Creo que la conmoción fue muy fuerte para ella. Simplemente no se sentía bien. Y ha estado pidiendo ayuda a todo el mundo. No era ningún secreto», añadió.
Y continuó: «Me siento muy mal porque nadie pensó en los niños durante todo este tiempo. Andrea estaba estresada porque Nolan hablaba de irse, y ella decía: ‘¿Qué se supone que voy a hacer con los niños?’»
Lo cierto, es que el caso dejó una comunidad consternada y múltiples interrogantes sobre los signos que pudieron haberse pasado por alto.

