En Australia se hizo famosa una mujer, habitante de Riverwood, en el suroeste de Sídney, quien ganó una foruna de 10,2 millones de dólares australianos (unos USD 7.152.238). No obstante, su fama no proviene de este golpe de suerte, sino de que estuvo a punto de no enterarse acerca del premio, ya que tras recibir la llamada en la que le avisaban creyó que la estaban engañando y bloqueó el número.
Según el medio australiano 7News, citado por Infobae, quien llamó a la mujer era el organizador del sorteo. El gerente debió desplegar a “Dream Home Art Union”, la organización a cargo del sorteo para lograr que la ganadora aceptara que su premio era legítimo.
El premio incluía una mansión de cuatro pisos en Currumbin, en la Gold Coast de Queensland. Además de 400.000 dólares australianos en lingotes de oro. Adicional a ello, ganó un vehículo Land Rover Defender, valuado en 166.000 dólares australianos (USD 116.399).
Se conoció que Ben Sawkins, gerente general de Dream Home Art Union, fue quien realizó la llamada el martes pasado, para informar a la mujer sobre su premio.
La respuesta fue inmediata: ella cortó la comunicación y lo bloqueó. Sawkins intentó entonces contactarla por mensaje de texto y por correo electrónico, pero no obtuvo respuesta en ningún caso.
“Le hablé a la ganadora y me colgó. Le escribí mensajes y correos. Ella cree que le quiero vender un boleto o que es una estafa”, relató el directivo, según recogió 7News.
Sawkins reconoció que no era la primera vez que le costaba localizar a un ganador por la proliferación de llamadas fraudulentas. Pero admitió que el bloqueo directo resultó un caso inédito para él.
Ante el silencio absoluto, el gerente general preparó una carta formal para enviarla por correo postal. Sin embargo, antes de recurrir a ese método, encontró una alternativa diferente. Pidió colaboración al equipo del programa matutino de la emisora local Triple M Breakfast.
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Los presentadores Beau Ryan, Aaron “Woodsy” Woods y Cat Lynch aceptaron el desafío. Ellos intentaron comunicarse con la ganadora durante la transmisión del miércoles por la mañana.
La mujer atendió la llamada, pero se mantuvo firme en su desconfianza. “No les creo”, respondió a los conductores. En apenas dos minutos de conversación expresó su incredulidad en cuatro oportunidades, pese a las repetidas garantías que le ofrecieron.
Ryan, exestrella del rugby en la National Rugby League (NRL), le propuso visitarla en persona para demostrarle que todo era real. La mujer reconoció que sabía quién era él y conocía su rostro. Pero eso tampoco bastó para disipar sus dudas. “No puedo emocionarme porque todavía no lo creo”, insistió ante los micrófonos.
El exdeportista abandonó entonces el estudio y se dirigió directamente a la vivienda de la ganadora en Riverwood. Allí, con Ryan de pie junto a ella, la mujer comenzó por fin a asimilar la magnitud de lo ocurrido, aunque el asombro aún la dominaba.
“Absolutamente atónita, completamente feliz, pero no puedo creerlo y no logro emocionarme”, expresó la mujer tras recibir la visita del exjugador.
