La voluntaria Alejandra Wetter relató cómo vivió la tragedia desde el propio 24 de junio cuando bajó a La Guaira desde Caracas en horas de la noche.
«Eran como las 11:30 de la noche de ese 24 de junio que decidimos bajar. Cuando veo la magnitud del problema fue demasiado. Recordé mucho la tragedia de Vargas porque había mucha gente en la calle desesperada», dijo en conversación con Shirley Radio.
Al no tener mayor experiencia en el tema de búsqueda y rescate, señaló que se encontró con decisiones morales difíciles.
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«El primer caso que tuvimos fue en Coral Beach, allí nos detuvimos unas tres horas, había todavía dos niños dando señales de vida y los familiares afuera. Yo coloco mi camioneta para alumbrar, uno dejó de dar señales de vida y otro seguía dando, pero la jefa a cargo allí dice que nos teníamos que ir. Yo entré en crisis y digo ‘cómo nos vamos a ir si allí hay un niño con vida, no es posible’. Allí ella me dice ‘Hay que entender algo, el niño está colapsado y es imposible salvarlo por lo menos en 24 horas y en 24 horas podemos salvar más vidas en vez de aferrarnos a una sola’. Lo entendí, porque apenas a una cuadra fuimos a otra residencia donde se salvaron muchas vidas. Ahí fue cuando dije que ella tenía razón», acotó la voluntaria.
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«Hicimos lo que pudimos con lo que teníamos. A las 2 de la tarde fue que empezó a llegar ayuda de mis amigos. Ninguna de las ambulancias estaban dispuestas para el pueblo y nos dimos cuenta de que estábamos solos. No teníamos ni agua», añadió.
Hoy aún sigue repasando en su cabeza lo que vivió aquel día. «Lo que más me pesa es ese niño que quedó allí. Los topos me dijeron que ocho días después seguía dando señales de vida, pero era imposible sacarlo sin maquinaria pesada. No puedes hacer nada», concluyó.

