La pacífica comuna de Loncoche, en Chile, está conmocionada después de que una joven le pagara cerca de 67 dólares a un sicario para que le quitara la vida a su madre, presuntamente, cansada de los maltratos que la fallecida ejercía constantemente contra ella y sus otros dos hermanos.
A la víctima la hallaron muerta y con múltiples fracturas y más de 80 heridas por arma blanca el pasado lunes. El hecho lleva ahora a los menores (la hija, su novio y el sicario) a enfrentar cargos por parricidio y homicidio calificado.
El Ministerio Público confirmó que la hija de Carmen Barrera Rantul, de 53 años, planificó el macabro ataque junto a su novio. En ese sentido, contrató a un compañero de clases por una suma de 60 mil pesos (67 dólares). La joven facilitó el acceso directo a la vivienda al dejar una ventana abierta para que el agresor ingresara sin levantar sospechas.
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El jefe de la Brigada de Homicidios de Temuco, Sergio Alarcón, detalló la macabra planificación criminal durante el reporte de la detención. «La hija de la víctima se habría concertado y planificado junto a su pareja a fin de darle muerte a esta persona. Es así que se contactaron con un tercer imputado, quien le ofreció un pago de $60.000 pesos para efectos de cometer el delito», señaló.
El fiscal regional Roberto Garrido añadió que el origen de la agresión radica en la tensa convivencia familiar y la fuerte oposición de la madre al noviazgo de su hija.
Diversos testigos observaron al autor material mientras escapaba del lugar del crimen con su ropa completamente ensangrentada, una secuencia que también registraron las cámaras de seguridad. «Hay una gran cantidad de antecedentes que sindican a estas personas como partícipe de los hechos, no solo registros de vídeo, sino que también algunos testimonios (…) Se trata de un sicariato», sentenció Garrido.
¿QUÉ SUCEDERA CON LOS DETENIDOS?
Las autoridades revelaron tipificación penal que aplicarán contra los tres adolescentes implicados en el crimen de la madre. «Las imputaciones que se pueden hacer en este caso son homicidio calificado respecto de los dos varones adolescentes, y de parricidio respecto de la hija de la víctima. Hay varias circunstancias que pueden calificar esta conducta como homicidio calificado».
Los tres imputados se exponen a una pena máxima de 10 años de cárcel debido a su condición legal de menores de edad.
Por su parte, el padre de la adolescente confesó estar completamente quebrado emocionalmente. «La que era mi esposa castigaba a mis hijos chicos. Al primero, después con el segundo y después siguió con ella», narró.
El hombre reconoció que el sangriento desenlace responde a un conflicto que escaló durante mucho tiempo en el hogar de la víctima. «Fue planeado por mi hija (…) porque honestamente hace años venía esta situación (…) Mi hija se encerraba, todo el tiempo, se encerraba en la pieza (…) Hasta ahora, que mi hija tenía su pololo, ella le dijo ‘que era mucho pololo para ella’», agregó el padre.
A pesar de la gravedad del delito y del brutal parricidio cometido, el afectado expresó su incondicional amor paternal hacia la menor de edad encarcelada. «Qué voy a decir, es el amor de mi vida, mi princesa. No tengo palabras, al contrario, si yo pudiera sacarla de ahí, la sacaría», finalizó.

