(EFE).- Nueva York explotó esta madrugada con una celebración histórica después de que los Knicks conquistaran su tercer título de la NBA, el primero desde 1973, poniendo fin a una espera de 53 años que desembocó en una fiesta multitudinaria en las calles de Manhattan, Brooklyn, Queens y otros puntos de la ciudad.
Miles de aficionados se lanzaron a las calles nada más concluir el quinto partido de las Finales ante los San Antonio Spurs, en una explosión de júbilo en la que no faltaron bengalas azules y naranjas, cánticos, alcohol lanzado al aire y una marea humana vestida con los colores de la franquicia neoyorquina.
En los alrededores del Madison Square Garden, convertido desde hace semana en el epicentro de la fiebre por los Knicks, los seguidores se abrazaban, gritaban y coreaban el nombre del base Jalen Brunson, elegido Jugador Más Valioso (MVP) de las Finales y uno de los más queridos por los fans.
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Muchos aficionados llevaban caretas con su rostro y otros paseaban muñecos hinchables por encima de la multitud mientras sonaba una y otra vez ‘Empire State of Mind’, el himno neoyorquino de Jay-Z y Alicia Keys que terminó convirtiéndose en una de las canciones de la noche.
En algunas estaciones del metro los pasajeros rompían en aplausos y gritos al abrirse las puertas de los trenes, mientras otros aficionados intentaban convencer a quienes viajaban en autobús de que se bajaran para sumarse a la celebración.
Grupos de aficionados ocuparon también avenidas enteras, saltando y cantando al unísono, mientras los conductores respondían con bocinazos y música a todo volumen. En varias zonas, el tráfico quedó completamente paralizado por las concentraciones de gente.
Otros formaban corros improvisados en mitad de la calle y lanzaban cerveza y agua al aire al ritmo de los cánticos de ‘Let’s go Knicks’ (‘Vamos Knicks’), y hubo quien se subía a andamios y señales de tráfico y que incluso se encaraba con la policía.
De hecho, las autoridades reforzaron hoy de nuevo la seguridad en torno al Madison Square Garden tras los incidentes registrados en las anteriores celebraciones de la serie final. El pasado miércoles, 56 personas fueron detenidas tras la victoria de los Knicks en el cuarto partido, que dejó al equipo neoyorquino a un solo triunfo del campeonato.
LOCURA EN NUEVA YORK
Al margen de Manhattan, en barrios como Brooklyn y Queens también se vivieron concentraciones espontáneas de aficionados en calles, bares y ‘watch parties’ (zonas de visionado) donde se siguió el partido entre cánticos, banderas y música a todo trapo.
«¡Historia! ¡Historia! Nunca había vivido algo así», gritaba descosida una chica, Allison, vestida completamente con la indumentaria del equipo y que no había nacido cuando el equipo jugó su última final, en 1999.
La fiebre por los Knicks dejó también fuegos artificiales y algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, como el Empire State Building, el Rockefeller Center o la estación de Penn Station, se tiñeron de naranja y azul en homenaje al nuevo campeón.
La ciudad celebrará este jueves en Manhattan el desfile oficial de los Knicks para festejar la conquista del título, según anunció el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani, en su cuenta de X, donde resumió el anuncio en tres palabras: «Desfile. Jueves. Manhattan».
Los Knicks se proclamaron campeones por primera vez en 53 años, tras imponerse por 94-90 a los Spurs en el Frost Bank Center de San Antonio y cerrar la serie de las Finales por 4-1.
Brunson puso la guinda a unas Finales extraordinarias con 45 puntos y entregó a los Knicks el tercer anillo de su historia, después de los de 1973 y de 1970. EFE

