Hola, feliz miércoles para todos! Iniciamos el mes de junio y es un gran placer saludarlos y seguir brindándoles información a través de: IMPULSO SALUDABLE. Los invito a leer las columnas anteriores, visiten mis redes sociales y las de Caraota Digital y ahora los dejo con el tema que les traigo el día de hoy…
Este junio de 2026 todo el planeta se paraliza y comienza a vivir, la fiebre del Mundial. Observaremos estadios llenos, banderas ondeando en locales comerciales, restaurantes, vehículos, edificios residenciales, en las casas y por supuesto, a los jugadores, tratando de demostrar porqué están ahí, corriendo detrás del balón, como si no hubiera mañana. Pero tú, que llevas muchos años en la cancha, sabes que basta solo un segundo para que todo eso cambie.
Piensa un momento en este escenario: te encuentras entrenando (como lo haces de manera rutinaria), realizas un cambio de dirección explosivo (muy frecuente en el fútbol) y escuchas ese “crack” en tu rodilla. El dolor es insoportable y en ese instante, te invade la incertidumbre. La mayoría no piensa en lo que se pudo “romper” en la rodilla, solo piensa: “Ya no voy a poder dar mi 100%. ¿Y ahora qué?”
El verdadero golpe para un futbolista, no solo es el dolor físico por el que está atravesando en ese momento, sino la amenaza inminente, de perder el objetivo por lo que has venido trabajando durante tanto tiempo. Pero más allá de la lesión que presentas, lo primero es entender que no solo, te ha ocurrido a ti:
En lo que va del año 2026, el fútbol argentino ha registrado una cifra alarmante de “roturas de ligamento cruzado anterior (LCA)” y muchos de esos casos en la Primera División. En Europa, también se ha hablado de un aumento preocupante en los clubes más importantes de la región.
Los expertos señalan, que esto puede deberse a una combinación de factores: calendarios exigentes, los cambios de dirección constantes (propios del deporte), fatiga muscular y mental acumulada y, en su gran mayoría, prevención insuficiente.
Además de las lesiones del LCA (la más temida entre los atletas de alto rendimiento), otras lesiones de rodilla son muy frecuentes en el fútbol: lesiones de meniscos, esguinces del ligamento colateral medial de la rodilla, tendinopatías rotulianas, síndrome de la banda iliotibial, fracturas, luxaciones y conmociones cerebrales.
Pero lo más importante de todo esto, es entender que no es el final. Durante mi práctica profesional, he tenido el honor de acompañar a muchos atletas venezolanos que, en ese mismo momento de quiebre por una lesión, pensaron que su carrera se terminaba. Hoy, la gran mayoría ha regresado más fuerte, inteligente, con muchos logros a nivel personal y profesional.
En esta oportunidad, la diferencia no estuvo en el factor suerte o en el azar, sino en cómo respondieron y se enfrentaron a esa realidad, sin resignarse. Una rehabilitación y readaptación deportiva planificada y bien dirigida, con profesionales comprometidos, que entienda al futbolista y al atleta de alto rendimiento, no solo ayuda a recuperar y a sanar esas lesiones; ayuda a reconstruir su confianza, su estabilidad física y emocional, así como la explosividad que exige el deporte.
Es muy importante comprender que, el dolor y la lesión te obligan a enfocarte y pasar de competir con pura fuerza y talento natural, a hacerlo con inteligencia, madurez y mejores hábitos. Muchos regresan al mismo nivel competitivo y algunos incluso, logran superar su rendimiento anterior.
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