Kyle Adler, propietario de un gimnasio en Denver, pasó la mayor parte de su vida sin saber su verdadero nombre y quién era su madre real, luego de que lo separaran de su familia en Chile cuando tenía apenas 9 meses de edad y, finalmente, tras 35 años, logró reunirse con su progenitora biológica en febrero de 2026.
El deportista nació originalmente bajo el nombre de Marcos Antonio Navarrete antes de que una red lo vendiera y una familia estadounidense lo adoptara ilegalmente para criarlo en Chicago.
«Nací como Marcos Antonio Navarrete, y luego, con 9 meses, me convirtieron en Kyle Adler», relató el hombre en una entrevista a AP el jueves.
LEA TAMBIÉN: FESTEJOS EN PARÍS POR TRIUNFO DEL PSG DEJARON UN FALLECIDO Y CERCA DE 300 HERIDOS, DOS DE ELLOS ESTÁN MUY GRAVES
Todo inició cuando un sacerdote ingresó a la guardería donde su mamá lo cuidaba y engañó al personal. El religioso afirmó que una familia norteamericana buscaba amparar a un niño de bajos recursos económicos.
Adler aseguró que el clérigo sobornó al cuidador del sitio y les mintió a sus padres adoptivos diciéndoles que el bebé pertenecía a una mujer indigente. «Esta mujer me vendió, y luego fui adoptado, y de nuevo, mi madre pensó que estaba muerto durante 35 años», manifestó.
Debido a que nadie presentó un reporte policial en su momento, las autoridades nunca generaron un registro oficial sobre este delito de tráfico de menores. Sus padres adoptivos, quienes fallecieron en el año 2022, lo educaron con profundo amor e incluso fomentaron sus raíces chilenas porque desconocían el trasfondo criminal del proceso. Esta persona forma parte de los miles de niños robados bajo la dictadura de Augusto Pinochet.
ADLER DESCUBRIÓ QUE ERA ADOPTADO
El descubrir que su adopción era en realidad un secuestro internacional, desestabilizó por completo la salud emocional del propietario de gimnasio. «Después de descubrir que me habían robado y no solo adoptado, pasé por una crisis de identidad», confesó el hombre al recordar el impacto de la noticia. Esta fuerte revelación lo impulsó a iniciar el rastreo de su madre biológica en el año 2016.
«En ese punto crucial de mi vida, me puse en plan, tío, tengo una madre ahí fuera de la que no sé nada. Así que pensé, ‘¿Por qué no?'», declaró Adler sobre el momento en que tomó la decisión.
Varias organizaciones sociales apoyaron su causa durante años hasta que finalmente localizó el paradero de la mujer en Chile y abordó un avión en febrero de 2026.
For the first time since he was an infant, Kyle Adler boarded a plane in February to meet his birth mother. The 36-year-old Chilean American, who was taken from her at nine months old and adopted by a U.S. family in 1990, is one of thousands who were illegally adopted during the… pic.twitter.com/oFK8kqBbbp
— The Associated Press (@AP) May 29, 2026
REENCUENTRO CON SU MADRE
El trayecto hacia el reencuentro despertó una ola de sentimientos encontrados en el atleta mientras se aproximaba a su tierra natal. «Como en el vuelo al aeropuerto, simplemente lloré. Fue una de esas cosas en las que no sabía qué sentir», recordó sobre la travesía. Al verse frente a frente, la madre biológica lo recibió en medio de un llanto cargado de arrepentimiento.
«Sentía que me había fallado como madre, y había hecho justo lo contrario. Ella luchó por mí. Nunca dejó de buscarme», explicó Adler conmovido por la actitud de la mujer. Esta vivencia transformó radicalmente la manera en que el entrenador percibe su entorno y se relaciona con el resto de la sociedad actual. «Todo el mundo está luchando, así que eso me dio la oportunidad de darme cuenta — no juzgues un libro por su portada», reflexionó.
Actualmente, Adler estudia el idioma español y organiza viajes frecuentes hacia Sudamérica para recuperar el tiempo perdido junto a sus familiares. El hombre proyecta expandir sus negocios y abrir una sucursal de su club de halterofilia en territorio chileno muy pronto.
«Ahora, estoy en un punto en el que es como si todo hubiera dado frutos, en el que puedo respirar un poco. Conocí a mi madre. Conocí a mi familia», concluyó con alivio.

