El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este jueves, 26 de marzo, que los nuevos billetes de dólar incluirán la firma del presidente de EEUU, Donald Trump, una decisión sin precedentes que ya desata una intensa controversia en el país.
La medida, revelada inicialmente por Vanity Fair, convertiría a Trump en el primer mandatario en ejercicio cuya firma aparece en la moneda estadounidense.
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Se trata de un gesto que críticos y analistas interpretan como parte de una estrategia más amplia para reforzar su presencia en instituciones culturales y símbolos nacionales.
En tanto, se precisó que la Casa de la Moneda, dependiente del Departamento del Tesoro, será la encargada de fabricar y distribuir los nuevos billetes una vez completados los procesos técnicos y legales.
La iniciativa se suma a una serie de acciones recientes, en las que el presidente ha vinculado su nombre a entidades históricas del país.
Entre ellas figuran el renombramiento del Instituto Estadounidense de la Paz, el Centro Kennedy y la creación de una nueva clase de acorazados que llevan su apellido.
En paralelo, avanza un proyecto para acuñar una moneda conmemorativa de oro de 24 quilates con su imagen, cuyo diseño fue aprobado recientemente por una comisión federal de artes para celebrar el 250 aniversario de la independencia estadounidense.

LA FIRMA DEL TESORO
Según el comunicado del Tesoro, los nuevos billetes también llevarán la firma del secretario del Tesoro, Scott Bessent.
El funcionario defendió la medida afirmando que «no hay forma más poderosa de reconocer los logros históricos de nuestro gran país» que con billetes que incluyan el nombre del presidente.
Asimismo, el tesorero de Estados Unidos, Brandon Beach, respaldó públicamente la iniciativa y aseguró que imprimir la firma de Trump en la moneda nacional «no solo es apropiado, sino también muy merecido».
Si embargo, sus palabras han generado reacciones encontradas entre legisladores, economistas y expertos en gobernanza, quienes advierten que la personalización de símbolos monetarios podría erosionar la tradición de neutralidad institucional que históricamente ha caracterizado al sistema financiero estadounidense.

