¿Cuándo es el primer vuelo? Los pasos que debe cumplir American Airlines para poder operar desde Miami a Venezuela

Luis Alfredo Ledezma
7 Min de Lectura
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El Departamento de Transporte de Estados Unidos aprobó la solicitud de American Airlines para reanudar los vuelos desde Miami a Venezuela / Archivo

American Airlines se prepara para convertirse en la primera aerolínea estadounidense en retomar los vuelos directos entre Miami y Venezuela, pero todavía no existe una fecha oficial para el despegue inaugural.  

Aunque la aprobación del Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) ya fue otorgada, expertos en aviación advierten que el proceso todavía requiere múltiples pasos técnicos, diplomáticos y de seguridad antes de que los aviones puedan volver a cruzar el Caribe hasta Venezuela.  

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Los primeros vuelos hacia Caracas y Maracaibo serían operados por Envoy Air, filial de American Airlines que utiliza aeronaves Embraer-175, más pequeñas y eficientes para rutas de tanteo de mercado.  

Aunque los boletos estarán disponibles en el portal de American y los vuelos se comercializarán bajo su marca, la compañía prevé que el servicio podría iniciar en algún momento de la primera mitad de 2026.  

Sin embargo, tanto un experto de la industria como un exfuncionario estadounidense advirtieron, según El Nuevo Herald, que aún existen factores que podrían retrasar el cronograma. 

¿CUÁLES SON LOS PASOS QUE FALTAN?  

La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) debe realizar una auditoría de «último punto de salida» para evaluar los aeropuertos venezolanos antes de autorizar vuelos directos hacia Estados Unidos.  

Esta certificación confirma que la infraestructura, los protocolos y las medidas de protección cumplen con los estándares necesarios para operar como punto final antes de ingresar al territorio estadounidense.  

La inspección abarca desde el funcionamiento del equipo de seguridad hasta los procedimientos operativos, así como la revisión del perímetro y del sistema de vallado. 

Se sabe que ya funcionarios de la TSA visitaron el aeropuerto de Maiquetía en febrero, apenas dos semanas después de que la administración Trump levantara la prohibición de vuelos, un movimiento que especialistas en aviación calificaron como inusualmente acelerado.  

Tras esa visita preliminar, la agencia debe ahora publicar su informe oficial. Si el documento incluye observaciones o medidas correctivas —algo que los expertos consideran probable— corresponderá a las autoridades venezolanas responder y ejecutar los ajustes necesarios para avanzar en el proceso. 

Asimismo, el Departamento de Estado de Estados Unidos también juega un rol clave en el proceso.  

Aunque no participa directamente en la aprobación de rutas o permisos operativos para las aerolíneas, sí controla las advertencias de viaje y es la autoridad encargada de otorgar o negar visas, un elemento fundamental para que los vuelos puedan concretarse en ambos sentidos. 

Vale recordar, que Venezuela mantiene una advertencia de viaje de nivel 4 para ciudadanos estadounidenses, la más peligrosa.  

Emitida el 4 de diciembre, advierte: «No viaje ni permanezca en Venezuela debido al alto riesgo de detención ilegal, tortura en prisión, terrorismo, secuestro, aplicación arbitraria de las leyes locales, delincuencia, disturbios civiles y deficiente infraestructura sanitaria». 

La advertencia añade que «el gobierno de Estados Unidos no puede proporcionar servicios de emergencia a los ciudadanos estadounidenses en Venezuela». 

VISADO PARA VENEZOLANOS Y ESTADOUNIDENSES 

Según expertos en aviación, uno de los mayores obstáculos para que los vuelos entre Estados Unidos y Venezuela se normalicen es el complejo panorama migratorio.  

Tanto venezolanos como estadounidenses necesitarán visas, y ese proceso está lejos de ser sencillo. En Estados Unidos, la obtención de visas ocurre en un clima político marcado por la hostilidad hacia la inmigración, uno de los ejes centrales del discurso de Trump.  

Del lado venezolano, el trámite tampoco es simple: actualmente, los ciudadanos estadounidenses solo pueden gestionar una visa viajando a terceros países como Aruba, Curazao, Ciudad de Panamá o Bogotá. 

Antes incluso de que despeguen los primeros vuelos, el equipo de seguridad corporativa de American Airlines deberá viajar a Maiquetía para realizar inspecciones y verificaciones internas, lo que implica que muchos de sus empleados también necesitarán visas venezolanas. 

SANCIONES  

A esto se suma el rol del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, cuya Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) supervisa el cumplimiento de sanciones. 

Dado que existen numerosas sanciones contra figuras vinculadas al régimen de Maduro, las aerolíneas que operen en territorio estadounidense deberán revisar cuidadosamente a sus pasajeros para evitar transportar a personas sujetas a restricciones. 

De acuerdo a la misma información de El Nuevo Herald, en cuanto a las aerolíneas, el Departamento del Tesoro ya actualizó las licencias generales para permitirles comprar combustible de aviación en Venezuela o pagar al aeropuerto por otros servicios. Y la OFAC parece dispuesta a conceder exenciones. 

Los primeros vuelos entre Miami y Caracas y entre Miami y Maracaibo probablemente serán operados por Envoy / Archivo

OFICINA EN CARACAS  

Además, American Airlines deberá restablecer su presencia formal en Venezuela antes de retomar operaciones, lo que implica registrar una oficina local, abrir una cuenta bancaria y constituirse como entidad legal en el país.  

A esto se suma la necesidad de contratar proveedores y reconstruir su infraestructura tecnológica, prácticamente desmantelada tras años de ausencia.  

La aerolínea también carga con un historial de pérdidas significativas derivadas de operaciones previas, en parte por la imposibilidad de repatriar ingresos en moneda local.  

Según reportó el Wall Street Journal en 2016, American perdió al menos 592 millones de dólares, fondos que, al igual que los de otras aerolíneas estadounidenses, permanecen atrapados en Venezuela. 

Pese a ese antecedente financiero, la compañía mantiene como prioridad reanudar los vuelos, confiando en que el nuevo contexto político y económico permita avanzar. 

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