El extraordinario caso de Honey, la pequeña de diez años que cursa primaria y universidad al mismo tiempo

Jhoan Melendez
3 Min de Lectura
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Foto: Honey Cooper

Honey Cooper, una niña de solo diez años en California, mantiene fascinadas a numerosas personas en el estado de California, al cursar estudios universitarios simultáneamente con su educación primaria, gracias a un programa de doble matriculación.

Esta estudiante de cuarto grado combina sus clases en la escuela primaria Kimbark con cursos de arte en San Bernardino Valley College.

Según informaron medios locales como KTLA 5 y ABC 7, la trayectoria académica de Honey Cooper es inusual. Actualmente, compagina su rutina académica en la escuela Kimbark con clases universitarias donde comparte aula con otros doce estudiantes.

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Esta doble matriculación no es una mera formalidad: Honey sobresale en áreas clave, con un dominio matemático propio de séptimo grado. Sus habilidades lectoras, según su madre, igualan o superan el nivel de un estudiante de último año de secundaria.

La incorporación de Honey a la dinámica universitaria responde también a su curiosidad y deseo de aprender. Mientras muchos de sus compañeros dedican su tiempo a actividades propias de su edad, ella se sumerge en proyectos académicos avanzados.

Esta experiencia la distingue entre sus pares y la sitúa como un ejemplo de educación personalizada. El entorno familiar ha jugado un papel relevante en el desarrollo intelectual de Honey Cooper.

LAS SEÑALES DE QUE HONEY COOPER ERA UNA PRODIGIO

Según narra su madre, Mia Cooper, las señales de que Honey era una niña adelantada surgieron desde los dieciocho meses. Comenzó a mostrar comportamientos distintos al resto de los niños de su edad.

Aunque no balbuceaba demasiado en su infancia inicial, pronto aprendió a leer por sí sola, lo que aceleró su avance académico. La familia Cooper sostiene una rutina doméstica que difiere de la de otros hogares con niños de la misma edad.

En su casa, el acceso a pantallas es muy limitado para los menores. “En casa no permitimos que los niños usen el teléfono”, explica Mia Cooper.

Esto permite a Honey reforzar habilidades sociales y mantener un equilibrio entre el estudio y la interacción con sus amigos. Según la madre, el éxito de la niña no se debe a una estrategia educativa rígida.

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