El dirigente político Lester Toledo denunció este martes, 29 de septiembre, desde la subestación eléctrica de Caja Seca, en el municipio Sucre del estado Zulia, que las obras ejecutadas no aportaron un solo megavatio adicional al sistema.
A través de un video difundido en sus redes sociales, Toledo aseguró que las autoridades anunciaron que para marzo de este año la subestación tendría la capacidad necesaria para mejorar el suministro, no solo en el municipio Sucre, sino también en varias zonas del eje occidental de Mérida.
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El dirigente insistió en que las obras anunciadas se limitaron a pintura, impermeabilización, limpieza y acondicionamiento de áreas administrativas, sin incorporar mejoras que incrementaran la capacidad de respuesta del sistema eléctrico.
«La comunidad no necesita una subestación bonita. Necesita una subestación que funcione. Cambiemos pintura por megavatios. Cambiemos mentiras por realidades», sentenció.
En este sentido, afirmó que los trabajos no atacaron los problemas estructurales que mantienen a miles de ciudadanos sometidos a apagones permanentes.
«Estamos en la subestación Caja Seca y el chavismo lo volvió a hacer. Prometieron más capacidad eléctrica y más generación. ¿Qué fue lo único que trajeron? Pintura. Pintaron las oficinas administrativas, pero no produjeron un solo megavatio adicional», expresó.
El dirigente señaló que los habitantes del Sur del Lago, en el Zulia, enfrentan esquemas de racionamiento que alcanzan hasta 12 horas diarias de interrupciones, distribuidas en bloques de seis horas durante el día y seis durante la noche.
«Esto ya no es una falla técnica, ni una situación sobrevenida, es una verdadera emergencia», dijo. Advirtió, que a su juicio el problema dejó de ser operativo, para convertirse en una crisis que golpea directamente la calidad de vida de la población.
Asimismo, Toledo explicó que los constantes apagones afectan el funcionamiento de comercios, centros educativos, productores agrícolas y hogares, mientras las fluctuaciones eléctricas continúan dañando equipos y generando pérdidas que nadie compensa.
«Lo que vive Caja Seca no es un apagón ocasional ni una contingencia temporal. Aquí la oscuridad se convirtió en norma. Los habitantes organizan su vida alrededor de los horarios de los cortes eléctricos», afirmó.
Y añadió: «No son solo horas sin luz. Son horas sin producir, sin vender y sin generar ingresos. Cada apagón representa mercancía perdida, electrodomésticos dañados y oportunidades que se esfuman».
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