Ámbar Castillo, madre de Samantha, la adolescente de 16 años que estuvo seis meses privada de libertad por ser hermana de un militar, reveló que su hija aún sufre los estragos de los malos tratos que sufrió mientras estaba en prisión sin haber cometido ningún delito y sin ni siquiera militar políticamente en algún partido.
«Mi hija ahorita está en un proceso de adaptación. Recibió muchos tratos crueles, muchas torturas psicológicas. No puede dormir. Estamos empezando el tratamiento con psicólogos y su pediatra la está evaluando», comentó Castillo, quien se gana la vida vendiendo empanadas en Panamá.
«Samantha ha perdido 16 kilos. Antes estaba gordita, pero con todas las cosas que le ha tocado vivir, por la depresión y la ansiedad, ha perdido mucho peso», comentó en entrevista con el diario El Mundo.
Asimismo, señaló que tiene intenciones de llevarla a Panamá. «Temo por su integridad física. Ella está ahora en el ojo del huracán. Me la persiguen, me la tienen vigilada. Ella dice: ‘Mamá, me da miedo salir’. No quiere salir. Pero ella es muy decidida. Se ha memorizado la Constitución porque quiere defender a su familia y a todos los venezolanos de tantas injusticias».
Samantha tiene libertad condicional y aún sigue abierto el juicio en su contra. En este sentido, Ámbar señaló que todavía sigue la persecución. «Jorge Rodríguez dijo que mi hija Samantha y la señora Merys (de 72 años, madre del capitán Antonio Sequea) eran las personas que llevaban las bombas por la Operación Oro. Hizo una declaración sin sustento, cuando hay un juicio abierto todavía».
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«En todas las pruebas que ha hecho públicas el tribunal, Samantha no aparece. No hay pruebas, no hay testigos, no hay fotos, no hay audios, no hay nada donde involucren a mi hija. Los policías, los testigos y los expertos que llevaron, todos han dicho que nunca habían visto a Samantha», aseveró.
Asimismo, informó que tras seis meses en el que le violaron su derecho a defensa privada, ya permitieron que la defendiera un abogado de su elección.
Samantha tiene prohibición de salir al país debido a su libertad condicional. «Ella ha tenido nueve audiencias judiciales, siete de ellas diferidas por falta de pruebas y por falta de testigos, que nunca se presentan».
A varios integrantes de la familia, incluida a Aranza, la hermana de Samantha, de 20 años, quien sigue privada de libertad, los acusan de terrorismo, incitación al odio y asociación para delinquir.
«Mi hermano estuvo un año en desaparición forzada, no sabíamos dónde estaba, si estaba vivo. Hasta el 3 de enero, que a mi madre le dan la primera visita. Lo habían trasladado al Rodeo I. Mi primo también fue secuestrado, dos días después de que secuestraran a mis hijas», comentó.
Los agentes chavistas también detuvieron ilegalmente a Maykelis Borges, pareja de su hijo Christian, que estaba embarazada y dio a luz en la cárcel. Tras varios meses, ella logró recibir la medida de casa por cárcel.
PERSECUCIÓN A LA FAMILIA
La persecución a la familia comenzó cuando el hermano mayor de Samantha, Christian, quien es teniente y escapó de Venezuela por participar en 2019 en la Operación Aurora contra Nicolás Maduro.
Además, en 2024, junto a otros militares en el exilio planeó la Operación Oro que tenía como objetivo asaltar un cuartel militar para rendir homenaje a su compañero Ronald Ojeda, asesinado en Chile por el Tren de Aragua.
«Él se rebeló en contra de las doctrinas que ellos estaban imponiendo. Levantó la voz para decir que no estaba de acuerdo con lo que estaba pasando en la Academia Militar en ese entonces. A raíz de eso, participó en una operación y como no pudieron dar con él han arremetido contra toda mi familia, al igual que la del teniente Rodríguez Araña. En su caso han secuestrado a seis familiares. Nos han aplicado el método nazi Sippenhaft (persecución y castigo colectivo contra las familias aplicado en la Alemania nazi). Es demasiado evidente, demasiado», concluyó Ámbar.

