La joven Aranza Hernández Castillo, de 19 años y quien recuperó su libertad tras pasar casi un año en prisión junto a su hermana Samantha, rompió el silencio tras su excarcelación para describir las torturas físicas y psicológicas que vivió bajo arresto.
Durante una entrevista con la periodista Maryorin Méndez, expuso cómo la violencia marcó su experiencia tras las rejas. Antes de su traslado al estado Miranda, los custodios la mantuvieron encerrada en la sede de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Boleíta. Aranza Hernández definió ese calabozo como una «estructura miserable», un espacio diminuto confinado por cuatro rejas donde los oficiales aplicaban maltratos constantes a los detenidos.
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«Viví 15 días horribles. Torturas psicológicas, torturas físicas, porque con el simple hecho de que me tenían con la cara tapada siendo asmática, era una asfixia lo que ellos me estaban haciendo», denunció Aranza.
La víctima relató el momento exacto en que logró visibilizar las condiciones inhumanas de su reclusión cuando los guardias la destaparon brevemente. «Me quitaron un momento la capucha para comer y pude observar el lugar. Era un sótano; eso parecía como una perrera porque era algo superpequeñito y con cuatro rejas. Yo sentía que era un perro en ese momento», afirmó.
INSISTÍAN SOBRE INFORMACIÓN DE SU HERMANO
Los agentes del organismo de contrainteligencia concentraron los interrogatorios en el paradero del militar y en las supuestas actividades que ella realizaba para colaborar con él. «Solamente me preguntaban por mi hermano y que cuál mandado le había hecho», confesó la joven sobre la presión psicológica de los funcionarios. Su hermano Christian Hernández estuvo preso en Ramo Verde por rebelión y traición a la patria, pero logró escapar y actualmente tramita su asilo en Estados Unidos.
Aranza Hernández relacionó su salida de la Dgcim con los acontecimientos políticos del 3 de enero, cuando capturaron a Nicolás Maduro. «Me trasladan a La Crisálida el 13 de enero del año 2026 y créeme que, si no hubiese caído el presidente, todavía siguiera en las manos del Dgcim. Todavía siguiera en aquel lugar del cual la gente me decía que no iba a salir. Pero para la gloria de Dios salí de aquel lugar, salí de aquella tiniebla», manifestó.
Los cuerpos de seguridad arrestaron a Aranza en noviembre de 2025 para vincularla con el denominado caso de Plaza Venezuela.
El reencuentro de las hermanas Hernández Castillo el pasado viernes marcó el fin de su cautiverio, pero reactivó la urgencia familiar por rescatar a sus parientes. Toda la familia concentra ahora sus esfuerzos en lograr que las autoridades liberen a Henry y a Arialdo, quienes permanecen encerrados en las celdas del Internado Judicial El Rodeo I.
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