Estrenar ropa nueva es una de las pequeñas alegrías de cualquier compra, pero los expertos coinciden en que hay un paso que conviene dar antes de ponérsela por primera vez.
Algunos prefieren usarla tan pronto como pueden y mencionan que les gusta «el olor a ropa nueva». Otros, por el contrario, la lavan antes de estrenarla.
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Sin embargo, antes de llegar a un clóset, una prenda nueva pasa por fábricas, bodegas, contenedores y tiendas, y por las manos de decenas de personas. Por eso se recomienda lavarla antes del primer uso, pues puede conservar tintes sueltos, residuos químicos y bacterias que irritan la piel.
«Es una recomendación que uno hace, particularmente, para las prendas de bebé, pero aplica para toda la ropa, porque estas pasan por cientos de manos», señaló Laura Manrique, consultora en innovación, diseño consciente y economía circular para el sistema moda, de acuerdo con lo reseñado por El Espectador.
LARGO RECORRIDO ANTES DE LA TIENDA
Manrique no exagera con las cientos de manos. Para que una camiseta llegue a una vitrina, debe pasar por un largo proceso y luego viajar de un lugar a otro hasta que la adquiere el comprador.
Todo comienza, por lo general, con la hilatura. «Una persona tuvo que montar el telar y poner los hilos para hacer la tela», explicó Manrique.
«Otra se encarga del corte, otra lleva los textiles a otro proceso y así sucesivamente. Después, los recibe la persona o el equipo de confección», agregó.
Dependiendo de la prenda, pueden seguir otros pasos, como la tintorería y el lavado. El jean, por ejemplo, generalmente se lava con ácido y con diferentes elementos químicos para darle determinado acabado.
Así, la ropa se ve sometida, «no solamente al paso de las manos, sino también expuestas a diferentes químicos que muchas veces dejan residuos dentro del textil», subrayó Manrique.
Además, los textiles también pasan por procesos de importación y exportación a través de transporte marítimo, terrestre o aéreo.
Ante ello, toda persona se debería preguntar «¿cuánto tiempo duró en el contenedor, bajo qué condiciones de humedad, expuesto a qué otros elementos del ambiente?», recomendó Manrique.
Enfatizó, que ya en la tienda, las prendas pueden permanecer mucho tiempo en la bodega y, cuando son exhibidas, son manipuladas tanto por el vendedor como por los consumidores que se las prueban.
Ahí vuelven a exponerse a otros elementos y bacterias, y siguen pasando de mano en mano, acotó. La misma blusa pudo ser probada por varias personas antes que el comprador, con su sudor y sus bacterias.
¿QUÉ PUEDE CONTENER?
Alertó que los colores fuertes todavía traen tinte suelto que puede pasar a la piel antes de la primera lavada. Además, muchas prendas incluyen químicos, como el formaldehído, para evitar que se arruguen o les salga moho en la bodega.

QUÉ LE HACE A LA PIEL
En algunas personas, esto provoca dermatitis de contacto: comezón, ronchas y piel roja o reseca. Aparece sobre todo donde la ropa roza y se suda: el cuello, la cintura, las axilas y los muslos.
Lo engañoso es que no surge de inmediato: puede manifestarse días después y durar semanas, por lo que casi nadie lo relaciona con la ropa nueva.
Ocurre más con telas sintéticas, como el poliéster, el nylon y las elásticas, porque sus tintes se sueltan más con el sudor y el roce.
En esa línea, Luis Miguel Zabaleta, médico dermatólogo, explicó que «ciertos tintes, especialmente algunos dispersos utilizados en prendas sintéticas pueden desencadenar dermatitis».
«Una prenda recién comprada que se usa directamente sobre la piel combinaría residuos de la fabricación con el sudor y la fricción, aumentando la posibilidad de irritación», comentó Zabaleta.
«Cuando lo ves desde esa perspectiva, dices: ‘claro, debería lavar mi ropa siempre antes de ponérmela, porque ni idea de dónde vino, por cuántas manos pasó y qué residuos tiene'», agregó.

QUÉ HACER
Se recomienda lavar la ropa nueva antes de usarla, sobre todo la que va pegada a la piel: ropa interior, para hacer ejercicio, pijamas y la de bebé, que tienen la piel más delicada.
La primera vez debe lavarse aparte, por si destiñe. Si la etiqueta dice «lavar por separado», es porque el tinte se suelta fácil. Lo mismo aplica para las sábanas y toallas nuevas.

