El olor a la humedad es uno de los problemas más habituales a la hora de lavar la ropa. Aunque muchos creen que es causado por una prenda vieja o un armario encerrado, se trata de un fenómeno que puede ser originado en la lavadora.
Diversos estudios indican que las bacterias y hongos pueden llegar a sobrevivir el proceso de lavado en ciertas condiciones. En tal sentido, se trata de una mezcla del agua, secado lento, poca ventilación y microorganismos en la ropa.
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (conocida como EPA, por sus siglas en inglés) indicó que la ropa toma este olor por la actividad microbiana. Estas bacterias y hongos pueden provenir del uso diario, el almacenamiento, la lavadora o el propio secado.
Por otra parte, la humedad durante y después del secado es un factor determinante. Un secado rápido reduce la carga microbiana en la ropa, mientras que el proceso lento favorece la supervivencia y multiplicación de los microorganismos.
A esto se suma el habiente doméstico, puesto que la EPA indica que el control de la humedad es crucial para prevenir el olor en la ropa. Un armario mal ventilado o una pared con filtraciones puede transferir el aroma a las prendas limpias.
¿CÓMO PROTEGER TU ROPA?
Ante este escenario, especialistas indican que la primera medida es evitar que la ropa permanezca húmeda demasiadas horas. En tal sentido, recomiendan un secado rápido, preferiblemente al aire libre y con luz solar.
Esta técnica ayudará a reducir la carga microbiana en la ropa y disminuye la probabilidad de que los olores persistan. En caso de que el clima no sea bueno, se deben priorizar espacios ventilados, prendas separadas y una buena circulación de aire.
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A la vez que no se debe dejar la ropa demasiado tiempo húmeda, los expertos también recomiendan limpiar la lavadora con frecuencia. También es crucial usar la cantidad justa de detergente en cada lavado.

