El contacto diario con las mascotas representa una de las herramientas de bienestar más poderosas para transformar de raíz la calidad de vida de las personas de la tercera edad.
Diversas investigaciones científicas revelan que la convivencia frecuente con caninos ayuda a disminuir el aislamiento social, mitigar la ansiedad y estimular la movilidad física cotidiana.
Por lo tanto, promover una compañía medicinal mediante la interacción con estos animales genera cambios bioquímicos reales que protegen la salud mental de los abuelos.

La estimulación afectiva que otorgan los caninos opera como un puente de comunicación directo para personas con conductas reservadas.
La presidenta de la Fundación Caral, Carmen Pérsico, explicó que el animal no exige ni juzga, propiciando un entorno de motivación espontánea a partir de una simple caricia o mirada.
Además, los expertos diseñan sesiones especiales de cepillado y juegos coordinados con terapeutas para optimizar las capacidades motoras de los participantes según sus propias preferencias individuales.
REDUCCIÓN DEL DETERIORO COGNITIVO EN CUADROS DE ALZHEIMER
Según reseñó Infobae, la terapia asistida con animales arroja resultados clínicos contundentes en los pacientes que sufren demencia.
Los ensayos médicos demuestran que esta interacción constante reduce significativamente los síntomas de la depresión y el decaimiento neurológico. En consecuencia, el contacto directo disminuye los niveles de la hormona del estrés, llamada cortisol, mientras eleva la producción de endorfinas y sustancias asociadas con la relajación corporal.

Incluso, estudios de la Universidad de Michigan detallan que el 83 % de los tutores de edad avanzada siente que su mascota le otorga una razón fuerte para disfrutar la vida.
Por consiguiente, los profesionales de la medicina preventiva recomiendan planificar con antelación el cuidado de los animales para evitar quiebres emocionales en casos de hospitalizaciones prolongadas.

