El ayuno intermitente suele aplicarse para optimizar el metabolismo, controlar el peso o reducir la inflamación del cuerpo. Sin embargo, un reciente estudio indicó que podría ayudar a luchar contra el estrés crónico.
Investigaciones han determinado que el estrés crónico aumenta el riesgo de trastornos como la depresión y la ansiedad. Este afecta negativamente la mielina, la capa de grasa que recubre las fibras nerviosas y garantiza la transmisión de impulsos eléctricos.
Un estudio realizado por investigadores del Centro para la Salud Mental Forense de la Universidad de Chiba y el Primer Hospital Afiliado de la Universidad de Zhengzhou y publicado en la revista Translational Psychiatry, analizó la relación entre el ayuno
Los científicos hicieron un experimento en adultos machos sometidos a 14 días de estrés crónico. Estos animales se dividieron en dos grupos, unos de ellos con dieta libre y otro bajo un esquema de ayuno intermitente.
RESULTADO DEL ESTUDIO
Aquellos ratones que hicieron el ayuno presentaron menos comportamientos similares a la depresión, además de una mayor vitalidad. Esto quedó en evidencia al analizar la mielina cerebral, que permaneció íntegra, preservando funciones vinculadas a la emoción y la memoria.
El estudio indicó que, en el caso de los ratones con dieta libre, se observaron daños en la mielina. Cuando esto ocurre, surgen problemas para regular emociones, tomas decisiones o recordar momentos, facilitando la aparición de diversos trastornos psiquiátricos.
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Aunque el estudio no es concluyente y se trata de una relación estadística, reforzó la teoría de que alterar periodos de alimentación podría impactar la respuesta del sistema nervioso cuando hay estrés prolongado.

