En Venezuela el béisbol es cultura, tradición y una pasión que se vive desde muy temprana edad, en las Pequeñas Ligas. Muchos niños y adolescentes entrenan con dedicación, apoyados por la familia que invierten tiempo, esfuerzo y recursos económicos, para acompañar su desarrollo deportivo.
Sin embargo, en la consulta traumatológica observamos con frecuencia, un problema creciente: las temidas “lesiones por sobrecarga”. Estas lesiones no solo afectan la salud del joven pelotero, sino que las mismas generan gastos médicos inesperados y los aleja del terreno de juego.
Cuando el entrenamiento es excesivo y la especialización en el deporte llega demasiado pronto o no se respetan los periodos de descanso, el cuerpo de los niños y adolescentes que se encuentra en crecimiento, responde con lesiones. Huesos, núcleos de crecimiento, tendones y ligamentos esqueléticamente inmaduros, todavía no están preparados para volúmenes altos de lanzamientos o para entrenar casi todos los días sin recuperación adecuada.
Las lesiones que observamos con más frecuencia son:
- Dolor e inflamación en el codo (epitrocleitis o “codo del lanzador”).
- Lesiones en los hombros por la repetición del gesto deportivo.
- Lesiones en las placas de crecimiento en codo, hombro o rodilla.
- Dolor lumbar y sobrecargas musculares en las extremidades inferiores.
Estas lesiones no solo producen dolor, sino también frustración en el atleta y sus padres. Muchas veces requieren consultas especializadas, estudios de imagen, fisioterapias prolongadas e incluso, en casos más graves, procedimientos quirúrgicos.
Todo ello se traduce en gastos médicos adicionales que la familia no siempre tenía contemplados, además del tiempo de recuperación, interrumpe la progresión y desarrollo deportivo del joven.
Las recomendaciones traumatológicas, son las siguientes:
- Respetar los límites de lanzamientos y los días de descanso según la edad.
- Evitar la especialización a edades demasiado temprana. Practicar otros deportes, ayuda a un desarrollo más equilibrado y disminuye la sobrecarga.
- No minimizar las señales de dolor. El dolor persistente, es una alerta que debe evaluarse a tiempo.
- Trabajar técnica, movilidad, flexibilidad y fortalecimiento adaptada a la edad, preferiblemente con orientación profesional.
- Insistir e informar a padres y entrenadores sobre la importancia de priorizar la salud a largo plazo, por encima de resultados inmediatos.
Cuidar el cuerpo de los niños y adolescentes que juegan en las Pequeñas Ligas, no tiene por qué apagar las ilusiones: las protege. Un cuerpo y una mente sana, permite un desarrollo deportivo sostenible y que el joven disfrute del béisbol durante más años. Prevenir lesiones es, en definitiva, una de las mejores inversiones que podemos hacer para el presente y el futuro de los chamos.
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